sábado, septiembre 19 2026
🇦🇷 Oficial:
🟦 Blue:
BTC:
Ξ ETH:
💵 USDT:

Los últimos datos de DC Consultores, recogidos en territorio mendocino entre el 26 y el 29 de marzo, ratifican una tendencia que ya no es solo un humor pasajero, sino un hito de consolidación política: Mendoza sigue siendo el bastión inexpugnable para las figuras de la gestión nacional y local, mientras castiga con un rechazo sistémico a los referentes del modelo bonaerense. En un escenario donde la recuperación del salario real —según datos de Capital Humano— empieza a perforar el relato de la crisis, la opinión pública local parece haber dictado sentencia sobre quiénes representan el estándar de normalidad democrática y quiénes, presuntamente, son los responsables de la decadencia heredada.

El podio de la aceptación técnica en la provincia lo encabezan, con un empate exacto del 56,7% de imagen positiva, el presidente Javier Milei y el ministro Luis Petri. No es un dato menor: el respaldo al Jefe de Estado se mantiene sólido a pesar del ajuste, mientras que Petri consolida su capital político en su tierra natal, con apenas un 22,2% de negativa. Muy cerca, Patricia Bullrich retiene un 51,7% de aprobación, completando el tridente nacional que Mendoza abraza como propio. En el plano local, el gobernador Alfredo Cornejo sostiene un 46,8% de imagen buena frente a un 34,8% de rechazo, demostrando que la ingeniería de su gestión sigue siendo el eje ordenador del humor provincial.

La contracara de este fenómeno es el desplome estrepitoso de las figuras vinculadas a la resistencia opositora. Axel Kicillof, presuntamente el delfín presidencial de ciertos sectores del PJ mendocino, exhibe una cifra que roza la “idiotez técnica” para cualquier pretensión electoral en estas tierras: un 71,4% de imagen negativa y apenas un 17,2% de apoyo. No le va mejor a la referente de La Cámpora, Anabel Fernández Sagasti, quien ostenta un 65,5% de rechazo. Estos números explican, en gran medida, la urgencia de la purga interna y los expedientes de expulsión que hoy sacuden al justicialismo local; con estos niveles de desaprobación, cualquier candidatura presuntamente ligada a estos nombres nace con un certificado de defunción política firmado por la ciudadanía.

Desde la perspectiva del funcionamiento del sistema de partidos, la encuesta también deja ver matices interesantes en la gestión municipal. Ulpiano Suarez mantiene un robusto 44,6% de imagen buena en la Ciudad, mientras que Matías Stevanato, el peronista “no alineado”, logra un 27,2% de positiva y un 30,1% de regular, moviéndose en una zona de grises que le permite sobrevivir al naufragio camporista. La determinación de Mendoza de blindarse contra el proyecto de Kicillof es una batalla por la verdad que se libra en cada sondeo. La viabilidad de cualquier alternativa opositora dependerá de que el PJ logre extirpar a las figuras que la sociedad mendocina ya ha expulsado de su consideración, antes de que el Tribunal de Disciplina digitalice la sentencia final. Por ahora, el mensaje de las urnas de opinión es tajante: en Mendoza, el cambio no se negocia y el relato bonaerense no tiene visa.