Postal desde el Viejo Continente: La buena vida de un funcionario de Guaymallén
El panorama ético en la Municipalidad de Guaymallén atraviesa un momento crítico tras la filtración de una serie de inconsistencias que tienen como protagonista a Ignacio Conte. Mientras el secretario de Gobierno de la Municipalidad de Guaymallén compartía en sus redes sociales imágenes de su recorrido por destinos exclusivos como Andorra, Bélgica y Alemania, el sistema de Rentas del municipio que él mismo integra lo señalaba como un deudor reincidente. La indignación vecinal no tardó en estallar al contrastar las postales europeas del funcionario con una boleta de tasas impagas que superaba los $451.000 y que ya contaba con sentencia de apremio judicial.
El esquema de esta irregularidad se vuelve más opaco al observar los tiempos de la gestión municipal. Según informes de portales locales como Ecos Mendocinos y El Editor Mendoza, la deuda de Conte (que incluía intereses y cargos por juicios de apremio sobre un inmueble de su propiedad) se mantuvo vigente durante gran parte de su travesía por el exterior. Sin embargo, en una maniobra que despertó sospechas inmediatas, el estado de morosidad desapareció del portal oficial el 29 de diciembre, apenas 24 Hs. después de que el escándalo tomara estado público. Esta cancelación relámpago, realizada a contrarreloj para intentar frenar el costo político, no hizo más que confirmar que para el poder local las obligaciones fiscales son optativas hasta que aparece la prensa.
La puesta en marcha de este “doble estándar” fiscal golpea de lleno en la credibilidad de una administración que, bajo el mando de Marcos Calvente, mantiene una política de persecución constante contra los comerciantes y vecinos que se atrasan en sus tributos. El rastro de las publicaciones de Conte, que incluían fotos desde el campo de Sachsenhausen y distintos puntos de Berlín en febrero de este año, expone una desconexión total con la realidad de un departamento que sufre deficiencias estructurales graves. Mientras el funcionario disfrutaba de los beneficios del primer mundo, la comuna que él coordina seguía enviando notificaciones judiciales a ciudadanos que no pueden cubrir el costo de las mismas tasas que él decidió ignorar hasta verse acorralado.
Al final, el caso de Ignacio Conte deja de ser un simple descuido administrativo para transformarse en un síntoma de la degradación política que padece Guaymallén. La idea de un funcionario que bloquea consultas y posa en centros de esquí mientras le debe dinero al erario público es la representación más cruda de una dirigencia que se siente por encima de las normas que impone a los demás. La crisis interna, que este episodio ha profundizado en la intendencia, es el precio de haber confundido la función pública con una agencia de viajes personal, dejando a la vista que, en el municipio más poblado de Mendoza, la transparencia es un eslogan que se borra.




