sábado, septiembre 19 2026
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En la Municipalidad de Guaymallén han tenido que admitir lo que el humo ya había adelantado: la cacareada modernización tecnológica se hizo humo, literalmente. El incendio en el tercer piso del edificio de calle Libertad no solo quemó cables; incineró la narrativa digital de la gestión de Marcos Calvente, obligándolo a firmar un decreto de emergencia administrativa que suena más a confesión de parte que a medida de alivio. La realidad hoy es que el municipio más poblado de Mendoza ha pegado un salto al pasado, desempolvando el soporte papel para intentar que la parálisis no sea total, en un hito de retroceso que presuntamente deja al descubierto la fragilidad del sistema local.

La ingeniería de este desastre arroja cifras que deberían hacer ruido en cualquier auditoría. Se habla de una inversión que rondaba los 7 millones de dólares para blindar un centro de datos que, ante la primera falla eléctrica, terminó funcionando como una pira. Lo más preocupante no es solo el hardware derretido, sino el vacío de información: la incertidumbre técnica sobre si se perdió todo lo cargado desde enero de 2026, o si la falta de respaldos serios arrastró también la documentación de buena parte de 2025. Ese rumor de que “no hay backup de nada” es la sombra que persigue a los funcionarios que hoy, con lapicera en mano, intentan reconstruir expedientes que presuntamente ya no existen.

Guaymallén: El incendio puso en emergencia a la comuna
Guaymallén: El incendio puso en emergencia a la comuna

Mientras Calvente trata de explicar lo inexplicable, los vecinos de Guaymallén —que ya venían liderando el ranking de quejas por servicios deficientes— se encuentran con un municipio incomunicado y trámites que ahora dependen de la buena voluntad del archivo físico. La determinación de volver al papel es la prueba de una “idiotez técnica” difícil de digerir: concentrar toda la infraestructura crítica en un solo punto sin medidas de seguridad que estuvieran a la altura de la inversión millonaria que se publicitaba.

Guaymallén: Incendio

Al final, el incendio en el “corazón informático” parece ser la metáfora perfecta de una gestión que se autopercibe de vanguardia pero que, ante una contingencia, termina dependiendo del folio y el sello de goma. La viabilidad del plan de obras y la transparencia administrativa han quedado bajo los escombros del tercer piso. Mendoza observa con suspicacia cómo desaparecen registros de contratos y licitaciones en el momento más inoportuno, dejando la duda flotando en el aire: si fue desidia o si, presuntamente, el fuego fue la solución más rápida para un sistema que ya no daba respuestas. Por ahora, en Guaymallén, el futuro digital es una mancha de hollín.