La purga del PJ: el peronismo de los intendentes se desmarca del lastre camporista
La política de Mendoza asiste a una fragmentación que promete reconfigurar el tablero opositor ante el inicio de un nuevo ciclo legislativo. Lo que hasta ayer era una tensión contenida hoy se traduce en una determinación pública por parte del PJ orgánico para aislar definitivamente al kirchnerismo de las decisiones estratégicas. Bajo la conducción del sanrafaelino Emir Félix la dirigencia territorial ha decidido plantar bandera propia mediante un proyecto para reanimar el Fondo para la Transformación y el Crecimiento demostrando que la viabilidad del partido depende de recuperar una agenda productiva y alejada del relato bonaerense que encabeza Anabel Fernández Sagasti.

La ruptura se materializará este martes cuando los jefes de bloque Germán Martínez y Adriana Cano encabecen una conferencia de prensa que funcionará como el certificado de defunción para la unidad ficticia. Esta maniobra cuenta con el aval explícito de Carlos Ciurca quien como heredero del histórico andamiaje azul de Juan Carlos Mazzón entiende que el estándar de normalidad democrática del peronismo mendocino debe ser el de los jefes comunales. Al prescindir deliberadamente de la facción kirchnerista los intendentes buscan sanear la imagen del partido frente a una sociedad que el 1° de mayo escuchará a un Alfredo Cornejo fortalecido por la ausencia de una oposición cohesionada.
El foco en las PyMEs es la herramienta técnica elegida para disputar la centralidad económica de la provincia. Mientras el kirchnerismo se refugia en una resistencia ante los números de las urnas el bloque de Félix y Ciurca calienta motores para el 2027 con una plataforma que busca seducir al sector productivo. Es una batalla necesaria donde se define quién tiene la representación real del territorio y quién se queda con la cáscara vacía de una mística que ya no tracciona votos en el Gran Mendoza ni en los departamentos del sur.
Aunque los voceros de la senadora Sagasti intenten minimizar el desplante alegando que la grieta es vieja la resolución de este movimiento deja al desnudo la orfandad política del sector más radicalizado.
La determinación de los intendentes de marcar una línea divisoria justo antes de la Asamblea Legislativa es un hito de perspicacia que busca blindar el futuro del PJ frente a un año electoral que se avecina. Por ahora el mensaje es de un total rechazo a cualquier intento de confluencia forzada. En Mendoza el peronismo ha decidido que para volver a ser una opción de gobierno primero debe aprender a caminar sin las muletas que presuntamente lo terminaron hundiendo en la irrelevancia. La pregunta es si esta vez el divorcio será definitivo o si la necesidad electoral volverá a juntar los pedazos de un jarrón que ya tiene demasiadas marcas de pegamento.




