Arrancó el súper martes: el senado mendocino debate el Proyecto San Jorge en medio del lloro ambientalista
En la antesala de un martes que promete dejar huella en la historia mendocina, el Gobierno provincial desplegó un operativo de seguridad robusto en pleno microcentro. La atención —y la tensión— se concentra en la Legislatura, donde el Senado se prepara para debatir la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto minero San Jorge, junto a otras tres iniciativas que buscan abrirle aún más la puerta a la actividad extractiva.
Mientras los pasillos del poder se alistan para una sesión decisiva, los antimineros prometen hacer ruido y torcer la democracia parlamentaria.
Como parte del cerco preventivo, desde las 18 del lunes quedó vedado el estacionamiento en arterias estratégicas alrededor del Palacio Legislativo: tramos de Rivadavia, España y Espejo fueron despejados para evitar bloqueos, desbordes y el caos vehicular que suele traer consigo una jornada de alta tensión social.
La ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, marcó el terreno: las manifestaciones deberán concentrarse en Plaza Independencia, un intento de contener posibles episodios de violencia y mantener el tránsito bajo control. Pero dejó una advertencia clara: no habrá permiso para acampar. La consigna oficial es evitar que la protesta se convierta en una permanencia extendida en el corazón del centro mendocino.
La postura de los manifestantes no deja lugar a interpretaciones. Rechazan de manera absoluta cualquier desarrollo minero en Uspallata y otras zonas de la provincia. Son los mismos sectores que, años atrás, lograron frenar el proyecto San Jorge; hoy advierten que la 7722 está “al borde de ser vulnerada”, y esa amenaza reactivó una resistencia que vuelve a sentirse en cada rincón de Mendoza.




