sábado, septiembre 19 2026
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Che, vamos a hablar en serio.

El comunicado del CONICET Mendoza sobre Proyecto San Jorge no es ciencia, ni responde a los metodos de la misma: es un panfleto conspiranoico con membrete. Y lo más grave no es lo que dice, sino el reflejo de cómo está funcionando hoy: improvisación, desactualización y una militancia ideologizada que ni se toma el trabajo de disimularla.

 

Es un déjà-vu perfecto del CONICET “modo Carrasco”, ¿te acordás? El de los renacuajos bañados en un cóctel anfibio de glifosato a niveles que solo existirían si Chernóbil hubiese tenido huerta orgánica. Todo para “probar” lo que ya querían creer.

 

Método científico: 0
Psicología proyectiva: 10

 

Y mientras tanto, San Jorge Cobre Mendocino llega con más de 15 años de estudios, líneas de base, modelizaciones, campañas hidrogeológicas, monitoreo, ingeniería, patrimonio, sociales. Pero para el CONICET… “no alcanza”.

 

Así que vamos punto por punto.

EL AGUA: EL TIGRE, EL CAUDAL Y EL RELATO

Lo que dice el CONICET:

“El estudio es viejo. Fue antes de la megasequía. El proyecto pide más caudal del que existe”.

La realidad:

Caudal promedio del Tigre (2008–2010): 318 L/s
Requerimiento máximo: 141 L/s
Menos del 50%.

Mínimo: 18 L/s
Máximo: 723 L/s

 

Y encima, el comunicado omite convenientemente que 141 L/s no es consumo fijo, sino pico operativo, con recirculación, gestión hídrica y controles modernos.

Lo otro que “no vieron”:

La desconexión hidrogeológica entre Yalguaraz y Uspallata está demostrada: medidas, modelada, cartografiada.

 

Pero no, para el CONICET provincial todo es “insuficiente”, como si se hubieran quedado con los papers guardados en un cajón.

BIODIVERSIDAD: EL VERSO DEL “NO ALCANZA”

Lo que dice el CONICET:

Que la línea de base es vieja y falta calidad.

La realidad:

Campañas 1997, 2007, 2010, 2016, 2022.

Con estudios completos de:

 

· Hidrogeología

· Calidad de aguas

· Flora y fauna

· Suelos

· Geomorfología

· Arqueología y paleontología

· Comunidad y aspectos sociales

 

Además, planes de manejo que incluyen:

 

· Rescate de fauna

· Protección de germoplasma

· Relocalización de cactáceas

· Escombreras rediseñadas

· Modelos de vulnerabilidad de acuíferos

 

Pero como no lo hizo un cientifico de la pachamama, no cuenta para esta rama extraña del CONICET…

IMPACTO SOCIAL: EL CUENTO DEL “NO SE ANALIZÓ NADA”

Lo que dice el CONICET:

Datos desactualizados, falta de análisis, poca participación.

La realidad:

El proyecto incluye:

 

· Relevamiento con comunidades huarpes (Llahuen Xumec y Guaytamarí).

· Talleres con participación directa.

· Plan de gestión social.

· Estudios de movilidad, empleo, economía local, percepción, vulnerabilidad.

· Protocolos de patrimonio (incluyendo Qhapaq Ñan).

· USD 559 millones de inversión y empleos directos/indirectos.

 

Pero como no lo hicieron los sociólogos de la “ontología cuántica del capitalismo sensorial”… no cuenta.

SUELOS Y DRENAJE ÁCIDO: LA LEYENDA ETERNA

Lo que dice el CONICET:

“Pocas muestras, no se puede descartar drenaje ácido”.

La realidad:

San Jorge hizo:

 

· Pruebas NAG

· Ensayos cinéticos

· Análisis de solubilidad

· Test de metales

· Seguimiento de acuíferos

 

Resultado: no hay DAR significativo.

Los metales que sí aparecen no aparecen en los acuíferos.

 

Además, ingeniería moderna:

· Depósito de colas con membranas

· Canales de desvío

· Monitoreo permanente

 

Pero el comunicado igual escribió: “faltan muestras”.

Traducción: no leyeron el informe entero o no quisieron leerlo porque era mucho texto diria la diputada Natalia Saracho.

Tristemente: POR QUÉ ESTO YA NO ES UN DEBATE MINERO, SINO UN DEBATE CIENTÍFICO

 

La discusión real no es sobre San Jorge.
Es sobre el CONICET.

 

Una institución que hoy:

 

· Está politizada a niveles grotescos.

· Produce informes exprés cargados de subjetividad.

· Tiene áreas tomadas por activismo académico sin rendición de cuentas.

· Genera papers que no sirven para ninguna decisión real (Ya todos conocemos aquel paper del ano dilatado de Batman).

 

 

Mientras tanto, la ciencia que realmente mueve agujas —la que crea tecnología, desarrolla procesos, innova, mide, monitorea y entrega resultados— está casi siempre en manos del sector privado, porque el privado no puede darse el lujo de vivir de adjetivos.

En algún punto, Argentina va a tener que decidir:limpiar, reformular o directamente privatizar el sistema científico tal como está, para que deje de fabricar panfletos y vuelva a generar conocimiento útil y ligado a la productividad.

 

San Jorge no es un proyecto: es un espejo.
Y el reflejo es incómodo para más de uno.

 

Si esta columna que acabo de escribir —y lo que ocurra mañana en la Legislatura— sirve aunque sea un poco para empujar el final del CONICET tal como lo conocemos, y abrir paso a un sistema científico más serio, más productivo y más responsable —que, seamos sinceros, no tiene otra vía posible que la privatización o al menos una reconversión profunda hacia estándares reales de eficiencia— entonces estaremos frente al mejor aporte a la ciencia argentina en décadas.

 

Y a diferencia del comunicado sesgado del CONICET Mendoza, ese que tuvieron que censurar porque no soportaba el menor contraste con los datos, yo sí voy a dejar a disposición la síntesis del Proyecto San Jorge y el comunicado “censurado”.

Informe de PSJ Cobre Mendocino

Comunicado censurado CONICET Provincial

Que cada lector los lea, compare y saque sus propias conclusiones.

 

Y si algún becario, investigador o autoridad del CONICET Mendoza quiere responderme con argumentos —con datos, no con adjetivos— los espero.