sábado, septiembre 19 2026
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Una frase alcanzó para sacudir el tablero: Kerchner sugirió que Allasino podría sumarse a Cambia Mendoza + LLA.


La entrevista de Martín Kerchner en Séptimo Día dejó un detalle que, para la política mendocina, pesa mucho más que cualquier discusión técnica sobre el presupuesto. En un momento de la charla, cuando le preguntaron por la posibilidad de que Esteban Allasino se acerque al armado Cambia Mendoza + La Libertad Avanza, Kerchner no esquivó la pregunta ni se refugió en una respuesta diplomática. Dijo: “Todo es posible cuando hay ideas comunes.” Ese es el tipo de frase que en la política local nunca es casual. No es una expresión simpática. Es una señal. Y en el caso de Luján de Cuyo, una señal fuerte.

Porque Luján no es un municipio más. Es el corazón estratégico del Oeste mendocino, un territorio que da agenda, potencia económica, presencia mediática, votos de clase media dinámica y un peso simbólico que ningún partido quiere perder. Quien controla Luján no solo administra un municipio: administra una parte de la narrativa provincial. Por eso lo que dijo Kerchner importa tanto: si Luján se mueve, se mueve la política de toda Mendoza.

La situación de Allasino también explica por qué todo esto es relevante. El 26 de octubre, el PRO —su partido— hizo una elección muy mala dentro de la alianza Provincias Unidas. Ese espacio quedó debilitado, con problemas internos, sin proyección y prácticamente sin musculatura para disputar poder real. Allasino ganó Luján por peso heredado, pero quedó con un partido chico y un espacio nacional sin estructura sólida en la provincia. En política, eso te deja solo, pero no débil: te convierte en una pieza libre, disponible, disputada. Un intendente con legitimidad territorial y sin una coalición fuerte detrás es, para cualquier armado, un activo precioso.

Ahí entra la frase de Kerchner. No la dijo por cortesía. La dijo porque hoy existe, de verdad, la posibilidad de que Allasino reconfigure su lugar en el mapa político. Y si eso ocurriera, el principal derrotado sería el “demarchismo“. Ese sector construyó su identidad política apoyándose, durante años, en tres pilares: la gestión de De Marchi – Bragagnolo en Luján, la estructura del PRO, y la fantasía de una alternativa provincial propia. Hoy, dos de esos pilares ya no existen. El tercero —Luján— es el único que les queda. Si Luján se integra a un armado más amplio, el “demarchismo” deja de tener territorio, deja de tener relato y deja de tener peso. Queda reducido a nombre propio, sin base real.

Por eso esta discusión excede por completo la elección de concejales de febrero. Esa elección será apenas la excusa institucional para leer lo que de verdad se está jugando: si Allasino decide seguir en un PRO golpeado y en un Provincias Unidas que ya no existe como proyecto, o si busca un lugar en un esquema que hoy es más amplio, más estable y con horizonte hacia 2027. Si cruza, no cambia solo su situación: cambia la política mendocina. Luján se convertiría en la tercera pata del pentágono de poder que ya forman Guaymallén, Las Heras, Capital y Godoy Cruz. Ese pentágono ordena candidaturas, define alianzas y estabiliza proyectos. Para el oficialismo sería un salto mayor. Para el demarchismo, un golpe mortal.

Kerchner lo dejó claro sin decirlo directamente: los acuerdos futuros no se armarán desde el capricho ni desde el personalismo, sino desde la coincidencia de programa, de gestión y de modelo. En ese esquema, Allasino encaja. Y la frase de Kerchner fue, en ese sentido, una invitación elegante. No cerró puertas. Tampoco se apresuró. Simplemente dejó planteado que, si Luján quiere ser parte del nuevo mapa político, el espacio está abierto.

La política mendocina viene cambiando rápido. Lo que hace unos meses parecía improbable, hoy está sobre la mesa. Y todo se resume en una verdad sencilla: Luján es demasiado importante como para dejarlo afuera del tablero. Por eso todos miran a Allasino. Porque cuando un municipio define tanto, el que lo conduce tiene más poder que el que cree. Y cuando un dirigente queda en el centro de tantos movimientos, su decisión puede reconfigurar una provincia entera.