Rendición en cuotas: el mundo espera por Nahuel Gallo
En medio del sismo político que significó la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el “ala negociadora” de los hermanos Rodríguez comenzó una lenta entrega de prisioneros. Entre excandidatos presidenciales y dirigentes opositores, la cifra de liberados sube a cuentagotas, mientras la presión argentina se concentra en sacar de El Helicoide al gendarme marplatense.
La Venezuela de este enero de 2026 es un laboratorio de supervivencia política. Con el dictador depuesto declarándose “no culpable” en un tribunal de Brooklyn, quienes quedaron a cargo en Caracas —con Delcy Rodríguez a la cabeza— han entendido que la única forma de no hundirse con el barco es empezar a vaciar las cárceles que ellos mismos llenaron.
En las últimas horas, la confirmación de la libertad de figuras clave de la oposición marca el ritmo de este “gesto unilateral para la paz”, como cínicamente lo llamó Jorge Rodríguez. Entre los nombres que ya volvieron a abrazar a sus familias se destacan:
- Enrique Márquez: El excandidato presidencial que se atrevió a desafiar el fraude de julio de 2024. Su salida es, quizás, el reconocimiento implícito de que el tiempo del terror judicial está llegando a su fin.
- Biagio Pilieri: Dirigente opositor de larga data, cuya detención fue uno de los símbolos de la persecución post-electoral.
- Virgilio Valverde: Coordinador juvenil de Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado, liberado este sábado 10 de enero como parte de las 11 excarcelaciones confirmadas hasta el momento por el Foro Penal.
- También recuperaron su libertad cinco ciudadanos españoles, incluyendo a Rocío San Miguel, la abogada y defensora de derechos humanos que pasó meses en la sombra de El Helicoide bajo cargos inventados de terrorismo.
El factor Nahuel Gallo: el rehén de la diplomacia
A pesar del anuncio de “un número importante” de liberaciones, el nombre que desvela a la Casa Rosada sigue en suspenso. Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido bajo sospechas delirantes de conspiración, todavía no ha cruzado la puerta de salida.
La situación de Gallo es el termómetro de la relación entre el gobierno de Javier Milei y el oficialismo residual venezolano. Mientras Argentina celebra la “acción decisiva” de Estados Unidos, los Rodríguez retienen al marplatense como su última carta de negociación frente a un Buenos Aires que no les da respiro. En las listas extraoficiales su nombre aparece y desaparece, alimentando una angustia que ya lleva más de un año.
Lo real es que estas liberaciones no son un acto de justicia, son un acto de rendición en cuotas. Los mismos que hoy firman las boletas de excarcelación son los que montaron el sistema de tortura y persecución que mantuvo a Venezuela en la oscuridad.
Festejamos cada reencuentro, cada video de un preso político volviendo a su casa, porque cada uno de ellos es una derrota para la tiranía. Pero la tarea no termina hasta que el último de los 809 presos políticos que aún quedan en las listas del Foro Penal recupere su libertad.
La caída de Maduro fue el principio del fin; la libertad de Nahuel Gallo y de todos los perseguidos será la prueba definitiva de que Venezuela, por fin, está volviendo a la luz.



