Guillermo Mosso cruzó a Difonso y dejó expuesto el negocio político de la antiminería
El diputado provincial Guillermo Mosso salió al cruce de Jorge Difonso en redes sociales y lo acusó de mentir sobre la carga tributaria del sector minero y de haber construido una carrera política sostenida en la antiminería. El intercambio volvió a poner sobre la mesa una discusión incómoda en Mendoza: cuánto hay de convicción ambiental y cuánto de oportunismo electoral en un relato que lleva más de dos décadas repitiéndose.
La discusión por la minería en Mendoza volvió a ganar temperatura, esta vez lejos de los recintos legislativos y con el lenguaje directo que imponen las redes sociales. El diputado provincial Guillermo Mosso decidió responderle públicamente a Jorge Difonso, uno de los referentes históricos del discurso antiminero en la provincia, y el cruce no pasó desapercibido.
“¿Sabías que además de mentir con el tema de la tributación de las empresas mineras, Jorge Difonso hizo de la antiminería su pyme electoral con la que viene facturando desde hace 26 años?”, escribió Mosso en su cuenta de X. No fue una frase al pasar ni una chicana aislada: fue un señalamiento político directo que apunta a desarmar uno de los relatos más persistentes de la política mendocina.
El detonante fue una afirmación de Difonso en la que volvió a sostener que las mineras no pagan impuesto a las ganancias y que su aporte total al Estado no supera el 3%. Un argumento repetido hasta el cansancio en el discurso antiminero, pero que, según Mosso, no resiste el menor contraste con los datos reales.
La respuesta del legislador no se quedó en lo declamativo. Acompañó su publicación con material informativo que detalla los impuestos que paga la actividad minera en Argentina: derechos de exportación, impuesto a las ganancias, IVA, impuesto al cheque, bienes personales, tributos provinciales, regalías y fideicomisos específicos. Un esquema que, lejos de la caricatura del “3%”, muestra una carga fiscal compleja y significativa.
Pero el punto más filoso del cruce no estuvo en la discusión técnica, sino en la lectura política. Mosso puso el foco en la trayectoria de Difonso y en cómo la antiminería funcionó, durante más de dos décadas, como una bandera electoral rentable. Concejal, senador provincial, tres veces intendente de San Carlos y dos veces diputado provincial: una carrera extensa, siempre montada sobre el mismo discurso y el mismo enemigo.
El mensaje fue claro: mientras Mendoza debate cómo generar empleo, atraer inversiones y diversificar su matriz productiva, hay dirigentes que siguen anclados en consignas que ya no ofrecen soluciones. Para Mosso, la antiminería dejó de ser una postura ideológica para convertirse en un modelo de supervivencia política.
La reacción no tardó en replicarse dentro del propio arco político. El cruce volvió a evidenciar una grieta cada vez más marcada entre quienes plantean discutir la minería con reglas claras, controles estrictos y beneficios concretos para la provincia, y quienes prefieren mantener un rechazo absoluto, incluso cuando el contexto económico exige respuestas urgentes.
En el fondo, lo que quedó expuesto es algo más profundo que un intercambio en redes. La discusión revela el agotamiento de ciertos relatos y la dificultad de algunos dirigentes para salir de un libreto que les rindió en el pasado, pero que hoy empieza a mostrar fisuras. La sociedad mendocina ya no se conforma con consignas simples ni con miedos amplificados: pide datos, debate serio y decisiones políticas que miren al futuro.




