Institucionalidad y orden: Cornejo ratifica el modelo de gestión frente a los ensayos de fragmentación local
En un movimiento que consolida la arquitectura política del oficialismo mendocino, el gobernador Alfredo Cornejo ha emitido señales claras de respaldo a la gestión capitalina, marcando un contraste técnico con las pretensiones autonomistas que emergen desde el sur provincial. Este posicionamiento presuntamente busca blindar un modelo de gobernanza basado en la previsibilidad y la unidad normativa, en momentos donde la administración central impulsa una reforma constitucional integral. El enfoque gubernamental prioriza la cohesión del Estado provincial como garantía de eficiencia, entendiendo que el desarrollo de los departamentos debe darse dentro de un marco de orden jerárquico y no a través de iniciativas que, según fuentes del Ejecutivo, podrían derivar en una anarquía administrativa.
En este contexto, las críticas hacia la conducción del municipio de San Rafael se han intensificado, señalando que la insistencia de los hermanos Félix por redactar una carta orgánica propia constituye un presunto desafío a la estabilidad jurídica de Mendoza. Se menciona que el intento de avanzar de forma unilateral con una convención constituyente municipal, ignorando el proceso de reforma global que lidera el gobernador, responde más a una urgencia política que a una necesidad técnica real. El rumor en los pasillos de la Casa de Gobierno sugiere que estas maniobras locales son interpretadas como una distracción que busca eludir la discusión sobre la modernización del Estado, la cual requiere de un consenso sistémico y no de “repúblicas independientes” que fragmenten el sistema tributario y legal de la provincia.
La contrapartida de esta tensión es el reconocimiento a la gestión de Ulpiano Suarez en la Ciudad de Mendoza, cuya administración es vista como el estándar de lo que el oficialismo pretende para la provincia: un equilibrio entre la autonomía operativa y la alineación con los objetivos estratégicos del Gobierno central. Hay un marcado énfasis en que el éxito de la Capital reside en su capacidad de innovar sin romper el orden institucional, lo que posiciona a su intendente como una pieza clave en el tablero de sucesión y estabilidad. Esta validación política presuntamente refuerza la idea de que la verdadera autonomía municipal se ejerce con gestión y transparencia, y no mediante la creación de marcos jurídicos paralelos que solo añaden burocracia al ciudadano.
La viabilidad del proyecto reformista de Cornejo depende de la capacidad del Ejecutivo para neutralizar estos focos de resistencia local que, presuntamente, intentan socavar la autoridad del Estado provincial. La determinación de judicializar los embates de San Rafael y, simultáneamente, fortalecer las alianzas con gestiones exitosas como la de Capital, refleja un liderazgo que no está dispuesto a ceder ante la presión de los caudillismos departamentales. La defensa de una Mendoza unificada y técnicamente sólida se presenta como la única vía para garantizar que la descentralización no se traduzca en debilidad institucional, protegiendo así el legado de orden y saneamiento que ha caracterizado a la actual gestión.




