sábado, septiembre 19 2026
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Lejos de los despachos de Balcarce 50, el Ministro del Interior aterrizó en la zona del desastre para coordinar codo a codo con Ignacio Torres. En una Argentina donde la desidia estatal suele ser la norma, la presencia de Nación en el corazón del incendio marca un cambio de ritmo: menos Twitter y más aviones hidrantes.


El verano en Chubut no da tregua, pero este enero de 2026 trae una novedad que rompe con la inercia del pasado. Ante el avance de las llamas en Puerto Patriada y Cholila —fuegos que el gobernador Ignacio Torres ya denunció como intencionales—, la respuesta de la Casa Rosada no fue un comunicado de prensa, sino la presencia física de Diego Santilli.

El Ministro del Interior llegó a Esquel con el mandato claro de articular la ayuda nacional para que no se pierda en la burocracia mientras el bosque se quema. En política, “estar” es un mensaje en sí mismo. Santilli no bajó a sacarse la foto, sino a poner a disposición el Sistema Nacional de Manejo del Fuego y los recursos del Tesoro para apuntalar a una provincia que está dando una batalla desigual contra las mafias del ecocidio.

La sintonía entre Santilli y Torres es el reflejo de un federalismo que parece haber madurado. Mientras los brigadistas se juegan la vida en la línea de fuego, la coordinación política permite que los aviones hidrantes y el refuerzo de maquinaria lleguen cuando se necesitan, y no cuando el desastre ya es irreversible.

Es momento de festejar que, por una vez, la Nación no mira para otro lado cuando el interior arde. La articulación entre el Ministerio del Interior y el gobierno de Chubut es la prueba de que se puede tener una agenda de reformas profundas en Buenos Aires sin descuidar el auxilio urgente en las provincias. El mensaje es contundente: Chubut no está sola en esta pelea.

La visita de Santilli sirvió para agilizar el envío de fondos de emergencia y supervisar el despliegue logístico en las zonas más críticas. En una provincia golpeada por años de desmanejos anteriores, este nivel de respuesta conjunta entre Nación y Provincia es un aire fresco (dentro de tanto humo). La prioridad hoy es salvar el patrimonio ambiental y dar con los responsables de estos ataques deliberados contra la cordillera.

Cuando las papas queman —literalmente—, la presencia del Ministro del Interior en el barro de la emergencia es el tipo de señales que el contribuyente agradece. Es la política entendida como servicio y respuesta inmediata, dejando de lado las especulaciones para enfocarse en lo que realmente importa: apagar el fuego y reconstruir lo perdido.

El federalismo no se declama, se ejerce. Y la presencia de Santilli en Chubut es ejercicio puro de gestión. Mientras otros se quedan en la crítica de café, el Gobierno nacional baja al territorio para demostrar que la articulación con las provincias es la piedra angular de este nuevo ciclo político.