Oro del BCRA: una cobertura que terminó con un resultado positivo y una polémica sobre la AGN
El Banco Central informó un resultado neto positivo de USD 2.505 millones por su posición en oro durante 2025. La AGN puso el foco en las pérdidas de los derivados, pero reconoció que las operaciones tenían fines de cobertura. La discusión exige evaluar la estrategia completa y aclarar la diferencia entre cubrir un riesgo y especular.
La controversia por las operaciones del Banco Central de la República Argentina (BCRA) con el oro de sus reservas abrió una discusión sobre la gestión de los activos internacionales y, sobre todo, sobre cómo deben evaluarse los resultados de una estrategia financiera. Mientras la Auditoría General de la Nación (AGN) puso el acento en las pérdidas registradas por determinados instrumentos, el organismo monetario defendió una política de cobertura que, según sus registros, dejó un resultado neto positivo de USD 2.505 millones durante 2025.
La diferencia no es menor. En su comunicado, el BCRA sostuvo que los derivados cuestionados formaron parte de una política destinada a proteger el valor de las reservas ante una eventual caída del precio internacional del oro. La AGN, por su parte, señaló que esas operaciones generaron una pérdida de aproximadamente USD 1.023 millones y las describió como una apuesta especulativa que salió mal, aunque también reconoció que se habían instrumentado con fines de cobertura, que resulta en un absurdo ya que una contradice la otra
El debate requiere separar tres cuestiones: el resultado de los instrumentos financieros utilizados, el desempeño económico de la estrategia en su conjunto y la eventual existencia de decisiones especulativas o deficientemente justificadas. Confundir esos planos puede llevar a una conclusión incompleta.
Cómo funciona una cobertura financiera
Una cobertura busca reducir la exposición a un riesgo. En este caso, el BCRA afirma que utilizó derivados para proteger el valor de su posición en oro frente a una posible baja de la cotización internacional. Como ocurre con un seguro, la protección tiene un costo: si el escenario adverso no se materializa, el instrumento contratado para cubrirse puede terminar generando una pérdida.
Por eso, el resultado negativo de un derivado no demuestra, por sí solo, que la cobertura haya sido inútil. Si el precio del activo protegido aumenta, el instrumento de cobertura puede perder valor al mismo tiempo que la posición principal se valoriza. La evaluación debe considerar el efecto conjunto, el costo de la protección, el riesgo que se buscaba limitar y las condiciones concretas de contratación.
Esto tampoco implica que toda operación presentada como cobertura sea necesariamente adecuada. La estrategia debe poder justificarse con criterios verificables: qué riesgo se pretendía reducir, qué proporción de la posición se cubrió, qué costos se asumieron y qué alternativas existían. Pero una auditoría rigurosa debe responder esas preguntas antes de equiparar automáticamente una pérdida con una conducta especulativa.
La inconsistencia en el planteo de la AGN
La principal objeción al planteo público de la AGN es la tensión entre reconocer que las operaciones se realizaron con fines de cobertura y, al mismo tiempo, calificarlas de especulativas sin que esa conclusión quede suficientemente explicada en la síntesis difundida. Si el organismo de control considera que la cobertura fue, en realidad, una apuesta direccional, debe precisar qué elementos muestran que las operaciones se apartaron del objetivo declarado.
El termino de considerarse a estas operaciones una “Perdida” También tiene que ser tomado con pinzas, si lo llevamos al día a día de cada persona uno no puede decir que hizo un “mal gasto” o “tomo una mala decisión” al contratar un Seguro por el único hecho que no incurrió en ningún daño al vehículo
Una pérdida puede ser un dato relevante para investigar, pero no constituye por sí misma una prueba de especulación. Tampoco demuestra automáticamente que la decisión haya sido irracional: las coberturas se contratan justamente para modificar el perfil de riesgo de una posición, y su resultado individual puede ser negativo cuando el activo protegido evoluciona favorablemente.
La discusión no debería plantearse como una elección entre aceptar sin reparos la explicación del Banco Central o descartar las observaciones de la auditoría. La AGN tiene una función de control indispensable y puede pedir documentación, revisar procedimientos y señalar deficiencias. Precisamente por esa responsabilidad, sus conclusiones deben distinguir con claridad entre hechos contables, criterios técnicos e interpretaciones.
Si la crítica es que el costo de la cobertura fue excesivo, corresponde mostrar con qué parámetro se compara y qué alternativas eran razonables. Si la objeción es que se asumieron riesgos ajenos a la protección del oro, debe explicarse dónde se observa esa desviación. Y si se sostiene que hubo especulación, la conclusión necesita evidencia específica. La precisión importa porque no es lo mismo cuestionar el costo de una cobertura que afirmar que la operación tenía otra naturaleza.
El resultado neto y los antecedentes que menciona el BCRA
En su comunicado del 8 de octubre de 2026, el Banco Central informó que su posición en oro obtuvo un resultado neto positivo de USD 2.505 millones durante 2025. Según la entidad, ese desempeño refleja la evolución del precio internacional del metal y el efecto de las operaciones de cobertura financiera aplicadas sobre la posición.
La AGN destacó una pérdida de alrededor de USD 1.023 millones en los derivados. Es importante advertir que ambos importes no describen necesariamente el mismo componente: el BCRA presenta el resultado neto de la posición en oro, mientras que la observación de la AGN se concentra en las operaciones financieras. Por eso, para comparar adecuadamente los datos, resulta necesario conocer el detalle de los cálculos y la metodología empleada.
El BCRA también afirmó que utiliza coberturas de este tipo desde 2007. De acuerdo con su comunicado, entre 2007 y 2011 los pagos por operaciones similares, en relación con el valor de mercado del oro en cartera, fueron casi el doble de los efectuados en 2025. La entidad agregó que durante aquel período la AGN no había formulado observaciones sobre la estrategia ni sobre los pagos asociados, y que tampoco había recibido cuestionamientos de sus auditores externos.
Ese antecedente no prueba por sí solo que las operaciones actuales hayan sido correctas. Sin embargo, sí plantea una pregunta legítima sobre la consistencia de los criterios de evaluación: si instrumentos semejantes se utilizaron en períodos anteriores, el organismo de control debería explicar qué diferencias justifican el tratamiento actual. Una auditoría sólida debe aplicar criterios comparables o fundamentar por qué corresponde apartarse de ellos.

Control sí, conclusiones apresuradas no
La administración de las reservas internacionales debe estar sometida a controles estrictos. El volumen de los activos involucrados, su importancia para la estabilidad financiera y la responsabilidad pública del Banco Central justifican que cada operación pueda ser explicada y auditada. Defender al BCRA frente a una interpretación discutible no significa pedir que sus decisiones queden fuera del escrutinio.
Pero el control también debe ser técnicamente consistente. Una pérdida en un instrumento no equivale automáticamente a una pérdida neta de la estrategia; una cobertura que termina costando dinero no se convierte, por ese solo hecho, en especulación; y un resultado global positivo, aunque sea relevante, tampoco reemplaza el análisis de los procedimientos y los riesgos asumidos.
Con los datos difundidos por el BCRA, el punto central es que la entidad informó un resultado neto positivo de USD 2.505 millones por su posición en oro durante 2025. La AGN puede y debe examinar el costo de los derivados y las condiciones en que se contrataron, pero su caracterización de las operaciones necesita una explicación que permita entender por qué una herramienta reconocida como cobertura pasa a describirse como especulativa.
La discusión debería resolverse con documentos, metodología y comparaciones transparentes, no con etiquetas. Si hubo errores de diseño, costos desproporcionados o incumplimientos, deben identificarse y explicarse. Si, en cambio, se trató de una cobertura cuyo instrumento registró pérdidas mientras la posición protegida obtuvo ganancias, el análisis debe reflejar el resultado conjunto. Esa es la diferencia entre una evaluación técnica de la política de reservas y una lectura parcial de sus números.





