Máximo Kirchner viajó a La Rioja para participar de los actos por el 50° aniversario del asesinato de monseñor Enrique Angelelli, en un fin de semana que el gobernador Ricardo Quintela buscó capitalizar como punto de partida para reordenar un peronismo cada vez más fracturado. El diputado nacional y líder de La Cámpora llegó el viernes y fue recibido en Casa de Gobierno, mientras que el gobernador bonaerense Axel Kicillof optó por no asistir y evitó así la foto conjunta que se especulaba desde hacía días.
El desencuentro entre ambos dirigentes volvió a exponer la interna que atraviesa al espacio kirchnerista de cara a las elecciones nacionales de 2027. Kicillof envió en su lugar a la jefa de Asesores de su gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, en un gesto que la prensa nacional interpretó como una distensión formal sin acercamiento real.
Un peronismo que no logra ordenarse
La agenda de Kirchner en la provincia incluyó una recorrida por una fábrica de nueces, una planta de calzado inactiva en Sanagasta y un encuentro en la Fundación FUNDAV, antes del acto central del sábado. La jornada conmemorativa se dividió en dos instancias: una ceremonia religiosa al mediodía y un acto político por la tarde en el sindicato Luz y Fuerza, en pleno centro de la capital riojana.
Quintela recibió también a los senadores Eduardo “Wado” de Pedro y Juliana Di Tullio, y confirmaron presencia los jefes de bloque Germán Martínez y José Mayans, junto a Cecilia Moreau, Gaby Estévez, Jorge Taiana y el secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo, entre otros referentes. El propio gobernador definió el encuentro como una oportunidad para intercambiar miradas sobre “la realidad que atraviesa nuestro país” y calificó al peronismo como “invencible”, pese a la ausencia del mandatario bonaerense.
Kirchner: La autocrítica que incomoda puertas adentro
El dato más relevante de la jornada llegó del propio Kirchner, que durante su discurso reconoció públicamente que la llegada de Javier Milei al Gobierno fue consecuencia de errores propios del espacio que integra. El diputado sostuvo que cuando un país termina con un presidente como Milei es porque se cometieron “muchos errores” y porque “la gente dejó de escuchar” al peronismo, y llamó a la reflexión interna sobre lo que los llevó hasta ese resultado.
La declaración cobra relevancia en momentos en que el kirchnerismo intenta reconstruir un discurso de unidad de cara a 2027, sin resolver aún las tensiones que separan a La Cámpora del sector que responde a Kicillof. La distancia entre Quintela y el kirchnerismo se había profundizado en 2024, tras la disputa por la presidencia del Partido Justicialista, cuando el gobernador riojano tomó distancia de la conducción de Máximo Kirchner.
El marco histórico del homenaje
Angelelli fue designado obispo de La Rioja por el papa Pablo VI en 1968 y murió el 4 de agosto de 1976 en la Ruta Nacional 38, cuando regresaba de las exequias de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, también asesinados por la dictadura militar. La Justicia argentina estableció con posterioridad que se trató de un homicidio enmarcado en el terrorismo de Estado, y la Iglesia Católica reconoció que su muerte fue motivada por odio a la fe, lo que permitió su beatificación por el papa Francisco en 2019 junto a Murias, Longueville y Wenceslao Pedernera.
Una oportunidad para el contraste
El episodio riojano vuelve a poner en evidencia las dificultades del peronismo para presentar una estrategia unificada rumbo a 2027, en un contexto en el que la gestión de Javier Milei sostiene su hoja de ruta de reformas estructurales sin una oposición capaz de articular una alternativa cohesionada. La propia admisión de errores por parte de Máximo Kirchner —atribuyendo el triunfo de Milei a fallas propias del espacio— constituye un reconocimiento público inusual que contrasta con el relato oficial del kirchnerismo sobre el origen de la actual gestión nacional.
Mientras el peronismo dirime internamente su liderazgo y su estrategia electoral, el oficialismo nacional continúa consolidando su agenda de reformas sin competencia interna equivalente, un dato que la propia interna opositora contribuye a subrayar.




