sábado, septiembre 19 2026
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La candidata peronista Adriana García selló este miércoles una alianza formal con Javier Ozollo y La Cámpora para llegar al balotaje del 23 de junio con el bloque opositor unificado en la Universidad Nacional de Cuyo. El acto se realizó en el propio Rectorado de la UNCuyo, con la participación de referentes estudiantiles, docentes, graduados y personal no docente de distintas unidades académicas. La foto de unidad entre García y Ozollo fue el mensaje político más claro de la jornada: el campo opositor —peronismo, kirchnerismo y la izquierda universitaria— cierra filas detrás de una sola candidatura.

El movimiento responde a una aritmética electoral muy concreta. En la primera vuelta del 9 de junio, Adriana García obtuvo el 29,02% de los votos con su fórmula Encuentro Plural. Ozollo, cuya lista Proyecto Universidad Abierta tuvo el respaldo activo de La Cámpora, cosechó el 18,45%. Sumados, ambos espacios rozan el 47,5%, cifra que —si se traslada con fidelidad al balotaje— alcanzaría para desplazar al oficialismo universitario.

La apuesta de García en la UNCuyo: convertir los votos ajenos en propios

Desde el mismo jueves posterior a la primera vuelta, García no perdió tiempo. Convocó a Ozollo y a Fernanda Bernabé a un café céntrico de Mendoza para iniciar el proceso de acercamiento. El acuerdo quedó formalizado cuatro días después, en el evento de este miércoles, donde 22 agrupaciones estudiantiles de distintas facultades también expresaron su apoyo a la fórmula de Encuentro Plural.

La candidata ya había fijado el marco conceptual de su campaña: sostiene que más del 60% del electorado universitario votó en la primera vuelta por alguna de las tres fórmulas opositoras. “Hay un fin de ciclo“, repite García en cada aparición pública, apuntando directamente a los 16 años de conducción radical de la universidad.

La lógica es peronista en su esencia: el que pierde la interna acompaña al que gana. Y en el universo universitario del kirchnerismo y de Libres del Sur —el otro espacio representado en la lista de Ozollo a través de Bernabé—, esa lógica parece haber prevalecido.

La incógnita del lado de Fidel

El panorama no es simétrico en el campo oficialista. La fórmula de Gabriel Fidel, Sumar Universidad, ganó la primera vuelta con el 37,06% de los sufragios, pero todavía no logró una pronunciación pública de Ismael Farrando, el candidato disidente del radicalismo que encabezó Trayectoria y Renovación con el 15,47%.

Farrando representa un electorado que proviene del mismo espacio histórico que Fidel —el radicalismo universitario que nucleó el histórico Interclaustro— pero que compitió como alternativa crítica al oficialismo. La afinidad ideológica existe, pero el resentimiento de la interna también. Hasta ahora, ningún gesto explícito de ese sector indicó que su caudal de votos migrará automáticamente hacia Fidel.

En los pasillos del campus, la lectura que circula es que los votos universitarios no se transfieren como en la política partidaria tradicional. Cada voto, recuerdan quienes conocen la dinámica de la UNCuyo, pertenece a un ciudadano universitario con criterio propio.

El balotaje del martes 23 de junio dirá si el kirchnerismo logró armar el frente opositor suficiente para convertir votos dispersos en poder institucional, o si Fidel consigue retener el Rectorado para el espacio que gobierna la principal universidad de Mendoza.