sábado, septiembre 19 2026
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Hay una frase que debería estar tatuada en la memoria de cualquiera que haya pisado un aula de la UNCuyo en los últimos veinte años: cada vez que el peronismo tocó el manejo de una facultad, lo que quedó atrás fue tierra arrasada. Adscripciones regaladas, concursos a medida, “cargos de gestión” creados para acomodar militantes, presupuesto fagocitado por estructuras gremiales que nunca dieron examen de nada. Ese es el prontuario. Y ese es exactamente el prontuario que Encuentro Plural quiere reflotar el 23 de junio, maquillado con un nombre que suena a colectivo de yoga pero que esconde la misma vieja mafia de siempre.

La Fórmula encabezada por Adriana Garcia perdió en la primera vuelta. Quedaron segundos, lejos, con la vara bien clara de lo que la comunidad universitaria pensó de su propuesta vinculada al peronismo. Y ahora, comienza el operativo centrista en lugar de asumir su vinculación partidaria con un mínimo de decencia institucional, activan el operativo independientes en el balotaje: juntar a los descontentos, prometer lo que sea a quien sea, y volver por la ventana a un Rectorado. Es el mismo curro de siempre, solo que esta vez con el escudo de “pluralismo” para no decir en voz alta lo que son: la franquicia universitaria del aparato político-sindical que durante años usó la UNCuyo como caja política.

Frente a esa amenaza, lo de Fidel-Filippini no es entusiasmo, es necesidad. Es la diferencia entre seguir discutiendo calidad académica y autonomía, o volver a discutir cuántos primos entran en la próxima planta de contratados.
Toda la comunidad universitaria entiende que existe un punto de inflexión, o la universidad sigue por este camino de excelencia académica o cae en manos de la promiscuidad política del kirchnerismo, donde no reparan en usar políticamente a los estudiantes, profesores y personal de apoyo.

Y en este contexto, lo de UPL y UPAU es un golpe de timón que al peronismo le cayó como un balde de agua helada. Las agrupaciones libertarias vinculadas a la conducción nacional del presidente Milei que se ganaron el Consejo Directivo de la FCE no se sentaron a especular ni a vender caro su apoyo. Salieron a cerrar filas con Fidel-Filippini, porque entendieron lo único que importa: si Encuentro Plural entra al Rectorado, lo que viene no es gestión universitaria, es restauración. La vuelta del curro con curro feeling, financiada con la plata de todos los mendocinos.

Que en plena efervescencia libertaria, mientras el peronismo nacional se reacomoda a los golpes y busca desesperadamente algún sillón desde donde seguir operando, UPL y UPAU le pongan el freno en la UNCuyo no es casualidad: es el mismo proceso que se vive en el resto del país, llevado al territorio universitario. El círculo rojo del peronismo mendocino quiere su revancha. La diferencia esta vez es que enfrente no solo está la gestión actual: está un sector estudiantil que ya demostró que tiene el apoyo de su gremio y que esta vez eligió jugar en equipo para que la fiesta no vuelva a empezar.

El 23 de junio se vota una sola cosa en el fondo: si la UNCuyo sigue siendo una universidad, o si vuelve a ser una sucursal del PJ con birrete.