La minería volvió a ocupar un lugar central en la agenda económica de Mendoza tras la aprobación del ingreso del proyecto PSJ Cobre Mendocino al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La iniciativa contempla inversiones cercanas a los USD 891 millones y se convirtió en uno de los proyectos productivos más relevantes que se desarrollan actualmente en la provincia.
La aprobación representa un paso significativo para una actividad que durante décadas estuvo atravesada por debates políticos, ambientales y económicos. Para el Gobierno provincial, la llegada de inversiones de gran escala constituye una oportunidad para diversificar la matriz productiva mendocina y generar nuevas fuentes de empleo.
Un proyecto que marca un cambio de época:
El proyecto se encuentra ubicado en Uspallata, departamento de Las Heras, y contempla el desarrollo de una explotación de cobre con recuperación de oro como subproducto. La iniciativa prevé la construcción de una mina y una planta concentradora con capacidad para procesar millones de toneladas de mineral por año.
La aprobación dentro del RIGI otorga beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros diseñados para facilitar inversiones de largo plazo, una condición considerada fundamental para proyectos que requieren desembolsos significativos y horizontes de recuperación extensos.
El cobre gana protagonismo global
La importancia estratégica del cobre creció notablemente durante los últimos años.
La expansión de vehículos eléctricos, energías renovables e infraestructura tecnológica incrementó la demanda mundial de este mineral, considerado esencial para la transición energética.
Argentina posee uno de los mayores potenciales geológicos de la región y distintas provincias buscan posicionarse para captar inversiones vinculadas a esta tendencia global.
En ese contexto, Mendoza intenta aprovechar una oportunidad que hasta hace pocos años parecía lejana.
El papel del RIGI
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones se convirtió en uno de los instrumentos más relevantes para atraer capital privado hacia proyectos productivos de gran escala.
Desde su implementación, diferentes iniciativas vinculadas a minería, energía e infraestructura solicitaron incorporarse al esquema nacional de promoción.
Para los sectores empresariales, la previsibilidad jurídica y fiscal constituye un elemento central al momento de evaluar inversiones que demandan miles de millones de dólares y plazos de ejecución prolongados.
Impacto económico esperado:
La construcción del proyecto demandará mano de obra directa e indirecta, contratación de proveedores y desarrollo de servicios asociados.
Además, la producción futura permitiría incrementar exportaciones y generar ingreso de divisas para la provincia y el país.
Diversos especialistas consideran que el desarrollo minero puede complementarse con otras actividades tradicionales mendocinas, ampliando las oportunidades de crecimiento económico.
Los desafíos pendientes
El crecimiento de la actividad minera también plantea desafíos.
Entre ellos aparecen la necesidad de controles ambientales rigurosos, monitoreo permanente y construcción de consensos sociales duraderos.
La discusión sobre el uso eficiente de recursos hídricos y la fiscalización estatal continúa ocupando un lugar relevante dentro del debate público provincial.
Sin embargo, la aprobación del proyecto representa un punto de inflexión para una provincia que durante más de dos décadas mantuvo paralizados los desarrollos metalíferos de gran escala.

Mendoza frente a una oportunidad histórica
La combinación de estabilidad macroeconómica, incentivos a la inversión y demanda internacional de minerales críticos abre un escenario que pocos años atrás parecía improbable.
Para Mendoza, el desafío consiste en convertir ese potencial en crecimiento sostenido, empleo privado y generación de riqueza.
La aprobación del proyecto PSJ Cobre Mendocino dentro del RIGI marca un avance concreto en esa dirección y refuerza la posición de la provincia dentro del nuevo mapa productivo argentino.




