sábado, septiembre 19 2026
🇦🇷 Oficial:
🟦 Blue:
BTC:
Ξ ETH:
💵 USDT:

Parafrasear a Tolkien, utilizando el episodio final de El Hobbit en el cual se enfrentan no 4 sino 5 ejércitos, me permite introducirme en la temática de las próximas elecciones de Rector a través de la metáfora bélica. Aunque, hasta ahora, excepto algún dardo aislado, la confrontación ha sido bastante cordial, sin acusaciones ni denuncias judiciales cruzadas (todavía… esperemos a los resultados del 9 de junio), esto no le quita cierta tensión al enfrentamiento entre las fórmulas rectorales presentadas.

Repasemos un poco quienes se presentan y cuales son sus armados electorales y políticos en la universidad…

Tras varias idas y vueltas, tras vencer la fuerte resistencia de la actual rectora a renunciar a su candidatura, el Oficialismo se muestra unido (o casi unido) detrás de la fórmula Gabriel Fidel – María Flavia Filippini. Su sello Sumar Universidad reúne tanto puntos fuertes como débiles, con mucho peso, al menos en los papeles, en los primeros. El apoyo manifiesto de Franja Morada, a pesar de ciertas resistencias internas de este espacio político estudiantil, le da a Fidel una ventaja organizativa muy contundente en los dos claustros en los cuales la militancia tiene mayor gravitación: Estudiantes y Graduados. A la militancia morada se le agrega un elemento importante: hacer política desde el poder permite que sea la Gestión la propia cara visible de la campaña. Sus logros, o la exageración de los mismos, permiten dar la sensación de una campaña dinámica y proactiva. Al tono trabajadamente reflexivo de las declaraciones de Fidel se presenta un fuerte contrapeso: es el candidato de Cornejo. La influencia determinante del caudillo radical y de su partido en los asuntos internos de la Universidad es un elemento negativo que empaña buena parte de sus logros (reales y supuestos). En el plano de lo ideológico, la presencia de Franja Morada y su reformismo que no reforma pero que sí deforma, garantiza que algunas áreas sensibles, afines a la diversidad y otras entelequias que financieramente le sacan recursos a lo académico, queden en “buenas” manos.

Del riñón del Oficialismo surgió una de las fórmulas opositoras, la de Ismael Farrando – Jimena Estrella, de Trayectoria y Renovación. Funcionario de la Gestión, como Secretario de Relaciones Institucionales, Asuntos Legales, Administración y Planificación, y dos veces Decano de la Facultad de Derecho, su armado parece sustentarse, casi exclusivamente, en su buena imagen dentro de los márgenes del Claustro Docente. Claro que no todo termina allí. Los apoyos de Farrando dan la impresión de proceder, en su gran mayoría, de la unidad académica que alguna vez dirigió. Allí cuenta con estrechas relaciones con la Agrupación Estudiantes Independientes AEI, espacio con cierto perfil filo peronista que ha logrado disfrazar muy bien. A ellos se suman ciertos remanentes de Franja Morada de Derecho y de otras facultades… y no mucho más. Su falta de apoyo electoral externo, definitivamente Farrando no responde a intereses partidarios, y su perfil académico y de gestión de alto perfil, lo convierten tal vez en la opción electoral más atractiva. Pero su armado débil, porque las reglas del juego se imponen y sin la militancia de pasillo es difícil hacer política en la Universidad, dan la impresión de ser un elemento limitante importante. Veremos si los resultados electorales le permiten seguir en carrera después del 9 de junio.

Desde el peronismo universitario dos son las fórmulas que, después de no lograr acordar entre ellas, se presentan en estas elecciones.

Encuentro Plural es el espacio que encabeza la fórmula Adriana García – Ana Sisti. Los modos reflexivos de García la hacen, por su discurso que intenta mostrar moderación en sus términos y preocupación ante los problemas de la Universidad, una opción al parecer interesante. Esta fórmula no pudo acordar no solo con el espacio de Ozollo sino también con el grueso de la militancia juvenil kirchnerista. Ignoramos porque ocurrió esto, aunque imaginamos que las agrupaciones optaron por adherir a la fórmula más fuerte, siguiendo aquello de que los peronistas te siguen hasta la puerta del Cementerio, pero jamás hasta la tumba. Para estas cosas, estos futuros dirigentes del PJ tienen cierto buen olfato (esto no quita que, de ganar o, al menos, entrar en un eventual ballotage Encuentro Plural, los militantes restablezcan relaciones). Desde una perspectiva más ideológica, la fórmula García – Sisti, más allá de alguna calculada moderación de quien la encabeza, no se aparta de la matriz kirchnerista dominante en el peronismo universitario vernáculo. Mientras que la agenda de género tiene a García como una de sus principales impulsoras en Filosofía y Letras, Sisti y su gestión en la Facultad de Educación son un ejemplo en cuanto al alineamiento a las consignas ideológicas de la funesta “Década Ganada”. Un elemento más: mientras Sisti aporta el apoyo de su propia unidad académica, García no tiene todas las de ganar en Filosofía y Letras, principalmente porque las señales que le llegan desde Decanato no son muy claras (lo que no sorprende a nadie).

Finalmente, desde un posicionamiento más abiertamente kirchnerista, el espacio Proyecto Universidad Abierta impulsa a la fórmula Javier Ozollo – Fernanda Bernabé. Muy fuerte en Artes y Diseño y en Ciencias Políticas, uno de los puntos fuertes de esta fórmula es el apoyo casi masivo de la militancia juvenil universitaria. Las agrupaciones estudiantiles y de graduados en su gran mayoría (en el kirchnerismo las diferencias entre ambas muchas veces son solamente de matiz) se inclinaron por Ozollo. En sus actos partidarios (desconocemos si el PJ ha marcado presencia con fuerza en los mismos, pero las caras y consignas no engañan a nadie: el ala kirchnerista está muy presente en su armado) eso se ve con claridad. En el plano de las ideas semejante alineación es muy clara en los dos candidatos de la fórmula: caen en todos los tópicos habituales de un modelo ideológico que ya está agotado pero que, al menos en la Universidad Nacional de Cuyo, se resiste a abandonar la lucha política.

Las posibilidades electorales de cada espacio son un tema complejo. La presencia de 4 fórmulas hace difícil que alguna de ellas supere el 51% en los comicios del 9 de junio. La duda, ante la eventualidad de una segunda vuelta, se centra en acerca de quienes quedarán en carrera. ¿El Cornejismo de Fidel y Franja Morada? ¿Farrando con su perfil académico y radical moderado? ¿García-Sisti con sus alineamientos ideológicos, pero sin el apoyo militante de las agrupaciones de su palo? ¿Ozollo, su discurso que atrasa y el grueso del kirchnerismo vernáculo?

La batalla de los 4 ejércitos decidirá el primer capítulo de esta confrontación… después veremos como se las arreglan las fórmulas mejor ubicadas en los guarismos electorales para rescatar a los heridos del enfrentamiento del 9 con el fin de reforzar sus propias filas. Pero de eso nos preocuparemos en unos días…