UNCuyo: “La ESI al banquillo” y Sálvese quien pueda…
Finalmente, se cumplió lo que en su momento anticipamos con respecto a los incidentes producidos en el marco del evento “La ESI al banquillo“, en el cual un numeroso de inadaptados lo interrumpió a los gritos y empujones (agrediendo a una profesora de la Facultad). Los violentos han ganado la partida. El Consejo Directivo, con mayoría oficialista, a pesar de varios pedidos de que se sancionara a los agresores, eludió dar una respuesta clara. Algunas declaraciones difusas en sus redes y su página web contra la violencia (como si los violentos fueran unas entelequia y no tuvieran ni nombre y apellido ni filiación política) y nada más.
La burocracia universitaria hará el resto. Las notas presentadas se perderán en los engranajes del sistema. Mientras tanto, aquellos que protagonizaron los incidentes, militantes de la Izquierda, intolerantes de toda la vida, no solo no serán sancionados sino que, incluso, participarán de las elecciones estudiantiles con la impunidad del que es protegido por el poder.
Dos cuestiones se pueden analizar al respecto. Primero, las razones por las que estos jóvenes militantes del odio y la intolerancia parecen ser protegidos por las autoridades. Aquí entramos en un terreno desconocido. Esta gente maneja un discurso que parece abiertamente disruptivo, pero, por otro lado, esto no evita que cuando solicitan algo, por ejemplo desplegar la bandera palestina en el frente de la Facultad, desde el Decanato se los autorice sin dudarlo siquiera. Dicen ser rebeldes, pero parecen saber a quien atacar sin consecuencias. Sospechoso…
La segunda cuestión es la lógica política de esta, al parecer, excelente relación encubierta entre la Izquierda y la cúpula política de Filosofía y Letras, cada vez más abiertamente kirchnerista. Unos y otros coinciden bastante en muchas cuestiones de índole ideológico. El setentismo del mito de los 30 mil, la ideología de género, la militancia verde abortera, etc., son temáticas que a esta Gestión no solo no le cae mal sino que entran dentro de lo que considera “académico”. Entre bueyes no hay cornadas…
Una lectura política final: despejado el terreno electoral con una sola lista tanto a Decano como a Consejeros Docentes, cosas como las aquí descriptas no pagan costo político alguno. Pésimo precedente para la continuidad en el poder de un Decanato que llama a la actitud reflexiva (en términos un poco difusos) pero que carece de la voluntad política necesaria para poner en vereda a los que no solo no actúan reflexivamente sino que, incluso, llegan al uso de la violencia como forma de expresar sus principios pseudo revolucionarios (son amigos del poder, así que de revolucionarios solo tienen las remeras del Che y el color rojo de sus banderas).
¡Pobre Facultad de Filosofía y Letras!





