sábado, septiembre 19 2026
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El jueves 26 de marzo se produjo, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, un hecho realmente bochornoso. Mientras se desarrollaba en un aula de esa casa de estudios una actividad académica, avalada por la propia Secretaría de Extensión Universitaria, el panel “La ESI al banquillo: a veinte años de la Ley 26.150, ¿la ESI educa?“, organizado por varias instituciones, un grupo de energúmenos intervino a los gritos para impedir su realización.

Durante más de una hora, entre 25 y 30 militantes, la mayoría mujeres, expresaron su disentimiento con insultos, cánticos tipo barras bravas y hasta una agresión a una de las docentes que asistía al panel. Las autoridades de la Facultad brillaron por su ausencia, mientras la institución que supuestamente gobiernan se convertía en rehén de los violentos…

Repasemos: una actividad académica (es decir una clase) interrumpida por militantes, insultos a todo el que se les cruzaba (incluso a docentes) y una profesora agredida: Lo que uno espera es que desde el Decanato y desde el Consejo Directivo se tomen las medidas que corresponden, con la celeridad que también corresponde. Hay videos (circulando por cuanto medio de prensa hay), hay testigos, hay responsables de los incidentes identificados… Pero después de casi 3 semanas, no hay noticia alguna que haga referencia a que las autoridades de la Facultad hayan tomado cartas en el asunto.

¿Los violentos de Filosofía y Letras quedaran impunes?
¿Los violentos de Filosofía y Letras quedaran impunes?

Aquí se necesitan sanciones que demuestren que lo que debe primar en la Universidad es el diálogo reflexivo y académico, y no los excesos de los militantes del desorden. Alguna vez Filosofía y Letras representó eso mismo que reclamamos. Pero parece haber corrido mucha agua debajo del puente y ahora son los violentos los que parecen mandar. Esto se puede afirmar porque los responsables de los incidentes todavía caminan por los pasillos de la Facultad como si nada hubiera ocurrido. Se puede leer en algún medio que el Decano afirmó que se les informó a los organizadores que el nombre del evento era “provocativo”. ¿En serio les informaron? Si preveían, por el supuesto carácter provocativo del panel, que podían producirse incidentes: ¿qué medidas se tomaron para evitarlos?

Otras preguntas surgen: ¿Y si quien agredió hubiera estado armado? ¿Y si esa agresión provocaba una escalada de violencia? ¿Quién hubiera protegido a asistentes y expositores, que, eso les consta a todos, participaban de manera pacífica del evento y jamás respondieron a las agresiones que recibieron? ¿Ahora cualquiera puede entrar en una clase, insultar a los presentes y golpear a quien le parezca, incluso a un docente, sin que reciba sanción alguna?

Esperamos que, de una vez por todas, se demuestre con hechos, y no con cartelitos en páginas web, que en Filosofía y Letras priman la cordura y la racionalidad. Ya ha pasado mucho tiempo… demasiado tiempo…