sábado, septiembre 19 2026
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El tema judicial de la causa Cuadernos ha superado una instancia crítica sin fisuras en el relato de los imputados colaboradores. Tras concluir la etapa de indagatorias ante el Tribunal Oral Federal 7, ninguno de los 24 arrepentidos —entre exfuncionarios y pesos pesados del empresariado— dió marcha atrás en sus confesiones originales, validando la arquitectura de una investigación que describe un sistema de recaudación de retornos durante doce años de gestión kirchnerista.

El debate oral dejó declaraciones de alto impacto que refuerzan la cronicidad del esquema de coimas. José López, el exsecretario de Obras Públicas, ratificó que los 9 millones de dólares de los bolsos “pertenecían a la política” y que las jerarquías máximas del Ejecutivo no solo estaban al tanto, sino que eran las beneficiarias finales. A esta línea se sumó la operatividad descripta por Claudio Uberti, ex titular del OCCOVI, quien detalló la mecánica de los cobros a los corredores viales y la logística de los “vuelos al sur” destinados a trasladar el efectivo recaudado.

En el despliegue de las defensas empresariales, la estrategia fue el hermetismo. Nombres como Carlos Wagner, Ángelo Calcaterra y Ernesto Clarens optaron por no declarar en esta instancia, solicitando que se incorporen sus confesiones previas para evitar las repreguntas. Si bien algunas defensas intentaron instalar la narrativa de que aquellas declaraciones fueron obtenidas bajo coacción para recuperar la libertad, la viabilidad de ese argumento se debilita ante la falta de retractaciones formales. Por ahora, el silencio de los constructores y financistas funciona como una ratificación tácita de los hechos narrados ante el fiscal Stornelli en la etapa de instrucción.

Este tramo del juicio deja a la fiscalía en una posición de fortaleza relativa, al no haberse producido el desbande de testigos que muchos vaticinaban. Con las confesiones firmes en el expediente, la Justicia entra ahora en la etapa de producción de prueba documental y testimonial para corroborar si los manuscritos de Oscar Centeno fueron, efectivamente, el mapa de una asociación ilícita diseñada para el saqueo de las arcas públicas mediante el control discrecional de la obra pública y los subsidios. El tiempo de la rosca judicial cede el paso al rigor de los datos, en un proceso que definirá la suerte procesal de la cúpula política que gobernó el país durante más de una década.