sábado, septiembre 19 2026
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Al oficialismo en Filosofía y Letras, hasta el 2018, cada tanto el poder le era disputado por otras fuerzas políticas, aunque a veces el enfrentamiento finalmente no se realizaba y quedaba en un simple amague. Hasta ese año, de tanto en tanto el voto ideológico le jugaba una mala pasada al Oficialismo, logrando representantes en el Consejo Directivo, que se mostraban díscolos, en mayor o en menor medida, frente al Cuetismo gobernante. Que 2 o 3 consejeros, más algún docente, sacaran los pies del plato parece que no agradaba a las autoridades, a pesar de contar con una incontrastable mayoría oficialista. Es por eso que, desde el propio Decanato, se iniciaron las gestiones para que todas las fuerzas políticas acordaran ir juntas. Así nació el frente Entre Todos.

En Entre Todos confluyó casi todo el arco político de Filosofía y Letras. Al Oficialismo y su voto moderado, se le unieron los radicales de Franja Morada y del Interclaustro, y los kirchneristas de la Soriano, la Carretero y Alternativa. De esta manera, el mapa electoral se transformó. Hubo lista única a Decano, y el Oficialismo se quedó con absolutamente todos los lugares en disputa del Consejo Directivo. Así, a partir del 2018, se gobernó sin oposición. Claro que, de tanto en tanto, alguna disputa surgía, dada la heterogeneidad de los socios del Frente. Sin embargo, la incuestionable muñeca política de quién por entonces dirigía la Facultad siempre evitaba que los conflictos pasaran a mayores.

Cuando en 2022 se produjo el natural recambio en Decanato (no sin sufrir el susto de enfrentarse con un funcionario disidente apoyado por un sector minoritario del Kirchnerismo), el sistema imperante sufrió ciertos cambios. Las nuevas autoridades carecían del conocimiento, el carácter y el prestigio de sus predecesores, y desde un primer momento esto se notó. Aunque Entre Todos siguió unido (con las agrupaciones kirchneristas ostentando una influencia casi hegemónica) la tensión existente estaba a flor de piel.

La pregunta que se impone es: ¿Entre Todos posee una visión de conjunto sobre lo que la Universidad es y sobre los objetivos que se deberían alcanzar en consecuencia? No hay unidad entre las facciones que forman parte del Frente, y algunas veces eso también se reflejó en varios de los problemas que la Gestión ha tenido que enfrentar durante estos años (el escandaloso asunto del “Seminario Marica” del 2024 es un claro ejemplo al respecto). La sangre no llega al río simplemente porque a todos estos socios políticos les conviene seguir en el mismo barco. No hay proyecto académico en común, pero lo que sí existe es un complejo sistema de conveniencias e intereses que a ninguno de los que forma parte de Entre Todos le interesa tocar.

Hasta que llegamos al 2026. Las diferentes bandas compiten entre sí, pero no al punto de quebrar el Frente (que en este caso ha adoptado otros nombres, pero con el apoyo a la fórmula Gustavo Zonana – Viviana Ceverino a Decano y vice como denominador común). Por ejemplo, el armado del Oficialismo en Graduados, visto desde afuera (y también desde adentro) es una verdadera ensalada: Bajo el sello de Convergencia por la Universidad Pública, a los oficialistas (que, si somos rigurosos, no actúan en tanto graduados sino de lo que son: funcionarios de la Gestión) y los militantes kirchneristas de la Carretero (la banda más numerosa), se les han unido los sindicalistas de la CTA (que garantiza el apoyo de los afiliados k del SUTE y su logística en movilidad y recursos). Todos juntos en pos de una cuota de poder dentro del esquema de Entre Todos. Claro que no están solos: la Soriano, hasta ahora solamente una agrupación estudiantil, presentó su propia lista de graduados, en un gesto de independencia que emociona… sino fuera porque se dice que también adhirieron a la fórmula de Decano y Vice…

En Docentes ha ocurrido algo similar. Los que hace cuatro años se fueron del Frente dando un portazo, diciendo cosas muy fuertes sobre el Oficialismo (algunas veces por lo bajo y otras a viva voz), volvieron al redil, incluso ocupando el primer lugar de la lista de Titulares y Asociados. Al final parece que la Gestión no era tan mala, o que cuando se recibe parte de la torta el sabor de la misma mejora ostensiblemente…

Obviamente que la frutilla del postre se encontraba en el Claustro Estudiantil: aunque llevan años poniéndose colorados cuando los acusan de oficialistas, y aunque en varias oportunidades en los pasillos y en algún comentario en redes sociales han negado serlo, se escucha en los corrillos de la política universitaria que los militantes de la Soriano presentaron su adhesión a la fórmula decanal del Oficialismo (tal vez el rumor lo hicieron correr ellos mismos para que quede claro que están del lado correcto del mostrador)… aunque al hacerlo fuera de término no pudieron efectivizar su pedido. Lo curioso es que es lista única a Decano: ¿era necesario semejante gesto de obsecuencia?

Con semejante armado político, ¿dónde queda lo verdaderamente académico dentro de un espacio tan partidocrático? ¿Quién defiende los principios del saber universitario en una Gestión comprometida con intereses tan ajenos al perfil humanístico que debiera primar en Filosofía y Letras? ¿Los militantes duros de la Carretero? ¿Los chicos de la Soriano, verdes, setentistas y revoltosos (aunque a veces reciben algún aviso de arriba para que se guarden y se queden tranquilos)? ¿Los profesores de Alternativa, cuyo evento más importante de los últimos años significó un ataque frontal a docentes históricos de la Facultad (con las carcajadas de la gilada como telón de fondo)? ¿Los muchachos de la CTA y el SUTE, con sus trafics, fiscales y bombos? ¿Los cornejistas de Interclaustro, que no presentando candidatos propios ni en Docentes ni a Decanato le entregaron en bandeja los votos de sus simpatizantes al Oficialismo?

¿La estrategia gestó el armado del rejunte o al rejunte lo dibujaron como estrategia? De una u otra forma, el Frente es nuevamente una realidad… mientras tanto, los miembros de la Comunidad de Filosofía y Letras son espectadores muy poco informados de lo que verdaderamente está ocurriendo… ¡pobre Facultad!