Tensión en la corte: José Valerio y el debate por la independencia judicial en el máximo tribunal mendocino
En un escenario de creciente efervescencia institucional, la interna en la Suprema Corte de Justicia de Mendoza ha quedado expuesta tras las recientes declaraciones de José Valerio, quien presuntamente ha marcado una distancia técnica respecto a los dichos del presidente del cuerpo, Dalmiro Garay. Mientras Garay advertía sobre el asedio de las “operadoras” mediáticas, Valerio ha optado por un enfoque que defiende la libertad de expresión y la crítica periodística como herramientas de control democrático. Este cruce de visiones en la cúpula del Poder Judicial no es solo una anécdota de pasillo, sino que refleja una puja de fondo sobre cómo debe la Justicia procesar el escrutinio público en tiempos de alta polarización y demandas de transparencia absoluta.
El descargo de Valerio presuntamente busca rescatar el legado de magistrados como Alejandro Pérez Hualde, reivindicando una tradición de apertura institucional que colisiona con la postura de blindaje que parece haber adoptado la presidencia del tribunal. Hay un marcado énfasis en que la independencia judicial no debe confundirse con un aislamiento que ignore la realidad social o que criminalice la labor de la prensa. Se menciona que el rumor sobre una fractura en el bloque mayoritario de la Corte es una realidad operativa, donde la interpretación sobre el rol de los medios se ha transformado en el nuevo eje de discordia entre los magistrados que, hasta hace poco, mantenían una sintonía granítica en sus fallos.
Desde la perspectiva de la gestión judicial, la interna presuntamente responde a una estrategia de supervivencia institucional frente a un clima de época que exige mayor rendición de cuentas. Fuentes cercanas al tribunal sugieren que la defensa que hace Valerio de la prensa es, en realidad, un hito de prudencia técnica para evitar que la Justicia se convierta en un actor político beligerante. La determinación de no confrontar de forma directa con los medios busca proteger la investidura de la Corte de las acusaciones de corporativismo, asegurando que el debate sobre la seguridad jurídica y el ordenamiento legal de la provincia no quede rehén de las simpatías o antipatías coyunturales de los comunicadores.
La viabilidad de una Justicia mendocina profesional y respetada dependerá de la capacidad de sus miembros para articular estas visiones divergentes sin afectar la previsibilidad institucional. La postura de José Valerio refuerza la idea de que la verdad jurídica no teme a la luz pública, y que cualquier intento de limitar la crítica bajo el pretexto de “operaciones” podría ser contraproducente para la propia salud de la República. La resolución de esta tensión entre Garay y Valerio definirá la calidad del diálogo entre los poderes del Estado y la sociedad; defender la independencia de los jueces es tan vital como proteger la libertad de quienes, con aciertos o errores, tienen la tarea de informar sobre el funcionamiento de la ley. Por ahora, los tribunales provinciales, el clima es de una tensa calma técnica.




