El abrazo del sur: Hebe y Félix, o cuando la “rosca” mendocina se viste de gala y tradición
En una escena que haría palidecer de envidia al histórico abrazo entre Perón y Balbín, la vicegobernadora Hebe Casado y el intendente sanrafaelino Omar Félix protagonizaron el momento más “clásico” de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Entre los flashes del Teatro Griego y el perfume de los viñedos, la vice apartidaria y el barón del peronismo sureño se fundieron en un efusivo saludo que dejó a más de uno preguntándose si la “batalla cultural” se tomó vacaciones o si, simplemente, el protocolo monárquico de la corona vendimial tiene el poder de disolver cualquier diferencia ideológica en una copa de Malbec.
La postal de unidad, que los sectores del tradicionalismo local celebraron como un gesto de “madurez institucional”, parece más bien un ejercicio de realismo mágico político. Resulta, cuanto menos, pintoresco observar a la misma vicegobernadora que suele incendiar las redes sociales con consignas de transparencia e inflexibilidad contra la “casta”, compartiendo risas y palmaditas con la encarnación misma del esquema de poder tradicional del sur mendocino.
Por otro lado tenemos al Gobernador Alfredo Cornejo, que su ausencia en el Acto Central no fue precisamente un motivo de pesar, sino más bien un golpe de suerte táctico que le permitió ahorrarse el trago amargo de la foto compartida.
Al Gobernador le vino muy bien la imposibilidad de asistir, logrando esquivar con elegancia técnica un escenario que, más que una fiesta popular, se perfilaba como una celebración de sus enemigos políticos. Mientras en los palcos se repartían sonrisas de ocasión, Cornejo se mantuvo a una distancia prudencial del teatro griego, evitando quedar atrapado en el encuadre de una liturgia que, bajo el brillo de las coronas, escondía el festejo de los sectores que aún resisten su esquema de orden y disciplina fiscal.




