Toto Caputo clavó la inflación más baja en 8 años y dejó a los agoreros sin palabras
Luis Toto Caputo no tardó en sacar pecho al calificar el logro como “extraordinario” mientras la oposición busca desesperadamente un nuevo libreto.
Los números oficiales del INDEC acaban de firmar el acta de defunción de la inflación descontrolada: diciembre cerró con un 2,8% y el 2025 se despidió con un acumulado del 31,5%. Es el dato anual más bajo desde 2017 y
No fue un milagro ni una alineación de planetas, fue el resultado de haber dejado de imprimir papel picado y de haber pasado la podadora por el gasto público. Lograr un 31,5% anual después del desastre que dejaron es un cachetazo de realidad para los “especialistas” que vaticinaban el caos cada dos meses. Pasamos de coquetear con la hiperinflación a tener un país donde el índice de diciembre, ese 2,8%, confirma que la fiera está finalmente domada.
Lo que realmente duele en la vereda de enfrente es la velocidad con la que se desarmó la granada que dejó el kirchnerismo. Decían que sin emisión el país se paraba y que el ajuste era el fin del mundo, pero los bolsillos ya empezaron a notar que los precios dejaron de ser una ruleta rusa diaria. El “Messi” de las finanzas cumplió con la tarea sucia de sanear el Banco Central y hoy el resultado está a la vista: Argentina volvió a niveles de inflación de hace ocho años, rompiendo una inercia que parecía eterna.
Obvio que el laburante se la bancó estoica y que todavía falta, pero este cierre de año es la base para que el sueldo deje de evaporarse antes de los 15 días. Pasamos de ser el hazmerreír del mundo por nuestra obsesión con la maquinita a ser el ejemplo de cómo se ordena una economía destrozada cuando hay voluntad política y superávit innegociable. La inflación, ese impuesto invisible que siempre castiga al que menos tiene, está en retirada.
A los que apostaban al fracaso para volver con sus recetas de reparto de miseria, les avisamos que los datos del INDEC les pasaron por arriba. Lograr un 31,5% anual en medio de un ajuste histórico es la prueba de que el camino de la disciplina era el único posible.
Festejamos que la estabilidad deje de ser una mala palabra en Argentina. El éxito de Toto Caputo no es sólo un gráfico lindo para los mercados; es la tranquilidad de saber que el 2026 arranca con una economía que dejó de ser una bomba de tiempo.




