El teatro del absurdo en Uspallata: una “reina” de cotillón para tapar un progreso que ya es ley
La Vendimia de Uspallata suele ser el refugio de la tradición de montaña, pero este fin de semana se convirtió en el escenario de una puesta en escena tan trucha como la corona de la protagonista. Una mujer “random”, disfrazada de soberana para la ocasión, intentó robarse el show repartiendo vasos de agua en un “acting” ambientalista que llegó tarde: mientras ella jugaba a la resistencia, el cobre mendocino ya cuenta con el aval de la Legislatura para empezar a transformar la provincia.
En la Argentina de 2026, parece que a algunos sectores les cuesta aceptar las reglas de la democracia. El domingo, en plena fiesta de Uspallata, los asistentes se encontraron con una “reina blue“. Ni elegida por el pueblo, ni parte del protocolo: una activista se calzó una banda y una corona de utilería para montar una “performance” de reparto de agua pura. La intención era clara, agitar el fantasma de la contaminación para intentar frenar el proyecto PSJ Cobre Mendocino, buscando ese video viral que les permitiera decir que “el pueblo se levanta”, aunque el pueblo estaba ahí para ver la fiesta y no el circo político.
En la #Vendimia de Las Heras vecinas y vecinos #DefendoresDelAguaDeMendoza dijeron presente y dejaron obsequios para los concurrentes.
La historia de nuestro pueblo demuestra que somos gotas del mismo río 💦 pic.twitter.com/3q9ViuLS2f— Maile Rodriguez Abalo (@Maile_Rod) January 12, 2026
Lo que esta mujer y los grupos que orquestaron la movida parecen olvidar es que los debates de fondo no se ganan con disfraces en una plaza, sino en los recintos donde reside la soberanía. Mientras ella deambulaba con sus botellitas de agua, la realidad institucional de Mendoza le pasaba por arriba.
El proyecto minero en la zona de Uspallata ya no es una promesa ni un boceto; es una realidad jurídica consolidada tras haber pasado por el filtro más riguroso que exige la provincia. Los representantes de todos los mendocinos, con el voto positivo de ambas cámaras legislativas, le dieron el visto bueno definitivo a la Declaración de Impacto Ambiental, entendiendo que el desarrollo no es negociable.
Ese aval legislativo no fue un cheque en blanco, sino el resultado de entender que PSJ cumple a rajatabla con la Ley 7722. No hay cianuro, no hay ácido sulfúrico y no hay peligro para el agua de los regantes; lo que hay es tecnología de flotación del siglo XXI y un plan de inversión de 600 millones de dólares.
Mientras la “reina de cartón” ve peligros imaginarios, se olvidaba de mencionar que es justamente esta industria la que va a financiar las obras hídricas que Mendoza necesita para que el agua deje de perderse en canales de tierra. El progreso que votaron los legisladores significa laburo genuino para miles de lasherinos que hoy ven cómo el tren de la oportunidad finalmente para en su estación.
A la “reina” habría que avisarle que el teatro callejero es muy lindo, pero no genera empleo ni paga sueldos. Usurpar un símbolo tan sagrado para los mendocinos como es la corona de la Vendimia para intentar boicotear una ley sancionada democráticamente es, como mínimo, un papelón.
Festejamos que Mendoza haya decidido dejar atrás el relato del miedo para abrazar la producción de cobre, el mineral que el mundo pide a gritos para la transición energética. El agua se defiende con ingeniería y con el presupuesto que genera una provincia rica, no con acting de cotillón en una noche de verano.
La ley ya está escrita, los votos están en las actas y el futuro de la montaña ya se puso en marcha.




