sábado, septiembre 19 2026
🇦🇷 Oficial:
🟦 Blue:
BTC:
Ξ ETH:
💵 USDT:

Manotazos de ahogado y misticismo para la tribuna: Lourdes Arrieta, la diputada del “patito”, busca ahora refugio político bajo la sotana mediática de Dante Gebel. A esta movida se subió Eugenio Casielles, otro que deambula sin rumbo tras quedar fuera del armado oficial. Entre confesiones de un sistema político “pulverizado” y coqueteos con un peronismo que todavía no se levanta del golpe del 26 de octubre, la dirigencia marginal intenta encontrar en el “River Arena” los votos que ya perdió en las urnas.


La política argentina tiene una capacidad asombrosa para mezclar lo bizarro con el oportunismo más rancio. El último capítulo de esta saga lo protagoniza la diputada mendocina Lourdes Arrieta, quien después de su escandaloso y accidentado paso por las filas libertarias, decidió que su nuevo faro electoral es el pastor Dante Gebel. En septiembre del año pasado, en una entrevista en Futurock con Flor Halfon y Nicolás Fiorentino, Arrieta ya intentaba instalar al “Pastor de los Jóvenes” como una alternativa presidencial, mucho antes de que el peronismo lo anotara en su lista de urgencias tras la paliza electoral del pasado 26 de octubre.

Lo de Arrieta es supervivencia pura. Expulsada del paraíso de Milei y señalada por sus propios excompañeros, la legisladora del “patito” busca ahora en la espiritualidad mediática de Gebel alguna “mística” que tape su monobloque vacío. Es el intento desesperado de una figura que apareció de la nada y parece volver hacia el mismo lugar, tratando de vender una alianza espiritual cuando, en realidad, lo único que busca es no quedar fuera de la foto en el próximo turno electoral.

A este barco se subió también Eugenio Casielles. El legislador porteño, uno de los fundadores relegados de La Libertad Avanza, también decidió soltarle la mano a la construcción política seria para entregarse al misticismo de ocasión. En diálogo con Modo Fontevecchia (Net TV y Radio Perfil), Casielles tiró la toalla: dijo que el sistema político está “roto” y que la sociedad ya no confía en nadie. Para justificar su nueva apuesta, describió a Gebel como alguien “lúcido, aplicado, prolijo y metódico” que ya tendría la decisión tomada de ser candidato. Es el discurso del náufrago: como su esquema original ya no lo contiene, Casielles corre a buscar un “outsider” de repuesto que le devuelva algo de brillo a su desgastada carrera.

Pero detrás de los elogios asoma la rosca de siempre. Los rumores sobre Gebel no bajaron del cielo; nacieron de la confusión que invadió al peronismo después de la derrota de octubre. El pastor ya venía tejiendo hilos con el poder bonaerense: en junio de 2023 recibió en sus estudios al intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, y poco después se supo de una reunión privada con el gobernador Axel Kicillof. Gebel juega a la ambigüedad, dejando que personajes como Arrieta y Casielles hagan el trabajo sucio de instalar su nombre en los medios mientras él observa todo desde Los Ángeles.

Este vínculo es el síntoma de una degradación política profunda. Que una representante como Arrieta vea en un predicador la solución nacional, y que un legislador como Casielles intente resucitar su relevancia a través de un showman, habla de una dirigencia que se quedó sin ideas. Arrieta no construye leyes, Casielles no construye militancia, y los dos parecen creer que un discurso motivacional puede reemplazar la falta de gestión.

En definitiva, la alianza Arrieta-Casielles-Gebel es el encuentro de varias urgencias: el hambre de pertenencia de una diputada sin partido, las ganas de figurar de un legislador desilusionado y la desesperación de un peronismo que ya no sabe a qué santo rezarle. Los mendocinos ya conocen el estilo de Arrieta, pero ahora ven cómo su “apuesta” se convierte en una ensalada de fe y rosca que solo sirve para alimentar redes sociales mientras el país sigue esperando soluciones que no llegan con sermones.