sábado, septiembre 19 2026
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La interna del peronismo mendocino dejó de ser un murmullo y se convirtió en una ruptura abierta. El kirchnerismo decidió competir por fuera del PJ en seis departamentos y enfrentará directamente a intendentes peronistas, profundizando una fractura que la conducción partidaria ya no intenta disimular y que busca, de hecho, aislar políticamente a La Cámpora.


El kirchnerismo mendocino rompió formalmente con la conducción del Partido Justicialista y competirá por fuera del PJ en las elecciones municipales del 22 de febrero. La decisión, impulsada por La Cámpora y los sectores que responden a Anabel Fernández Sagasti, marca un punto de no retorno en una interna que venía escalando desde hace meses y que ahora se traslada sin filtros a las urnas.

Bajo los sellos de Unidad Popular y el Partido Federal, el espacio inscribió la alianza Manso Frente Mendocino para presentar listas propias en Maipú, La Paz, Santa Rosa, Rivadavia y Luján de Cuyo. En el sur provincial, en tanto, competirán con el frente San Rafael Futuro. El dato político central es que el kirchnerismo no solo rompe con el PJ, sino que enfrentará directamente a intendentes peronistas en funciones.

Manso Frente, la alianza K que se anotó a último momento para romper con el  PJ en las municipales

En cuatro de esos departamentos gobierna el peronismo, por lo que el escenario será inédito: listas identificadas con La Cámpora compitiendo contra gestiones locales del mismo signo político. Una postal que grafica con crudeza el nivel de deterioro interno del justicialismo mendocino.

La ruptura se terminó de consolidar luego de que la conducción del PJ definiera las listas de candidatos a concejales sin habilitar internas partidarias. Esa decisión dejó afuera a los sectores kirchneristas, que denunciaron un cierre del partido y una maniobra para concentrar el poder territorial en manos de los intendentes y del actual liderazgo partidario.

El intento de frenar ese esquema por la vía judicial fracasó. La impugnación presentada ante la Justicia Electoral fue rechazada y el armado del PJ quedó firme. Con ese revés, el kirchnerismo optó por ejecutar un plan que ya estaba sobre la mesa: competir por afuera y disputar representación en los concejos deliberantes sin pasar por la estructura justicialista.

Puertas adentro del PJ, la lectura es clara y poco romántica. La conducción busca aislar a La Cámpora, reducir su capacidad de presión interna y evitar que condicione el armado local. El mensaje es directo: quien no se encolumna, queda afuera. La respuesta del kirchnerismo fue igualmente frontal: romper y jugar.

La tregua que se había alcanzado para las elecciones de octubre no sobrevivió al turno municipal. En febrero, el peronismo mendocino irá dividido, con el riesgo concreto de fragmentar su electorado y abrirle espacio a fuerzas opositoras en distritos clave.

El 22 de febrero será algo más que una elección de concejales. Funcionará como un plebiscito interno que medirá cuánto poder real conserva La Cámpora en el territorio y si la estrategia del PJ de cerrar filas logra sostener a sus intendentes sin pagar costos políticos mayores.

Por ahora, lo único seguro es que el peronismo mendocino dejó de discutir puertas adentro. La interna estalló, se ordenó en frentes electorales y promete un verano político caliente, con heridas que difícilmente cierren después de febrero.