La ultraizquierda marcha desde Uspallata hacia la capital: 100 militantes, caballos, banderas del MST y un peso electoral ínfimo
La mañana mendocina amaneció con un nuevo acting de la ultraizquierda: una columna de aproximadamente cien personas —algunas incluso a caballo— partió desde la comuna de Uspallata rumbo a la capital provincial.
La movilización, teñida de un folclore hippie-asambleario, exhibe mayormente banderas del MST, el Movimiento al Socialismo, fuerza que integra el FIT y que suele arrogarse la representación del “ambientalismo combativo”.
Sin embargo, la postal épica que intentan construir contrasta de manera violenta con los datos reales: en las últimas elecciones, el FIT apenas alcanzó un 3,44%, un caudal que lo deja totalmente fuera de cualquier incidencia institucional y muy lejos de poder hablar por “la sociedad mendocina”.
Tampoco les fue mejor a los otros espacios que hoy pretenden capitalizar el rechazo minero. El Partido Verde arañó un 8%, y Provincias Unidas, espacio de Jorge Difonso —rebautizado irónicamente como “Aquaman” por su oportunismo ambientalista— apenas llegó al 2,95%. Ninguno logró siquiera colar un concejal en los municipios. Ninguno representa a nadie más que a su núcleo militante.
Pero lo más significativo es el desbalance absoluto entre ese minúsculo conglomerado de fuerzas y la legitimidad político-electoral del bloque que hoy impulsa el desarrollo minero.
La alianza entre el oficialismo radical de Alfredo Cornejo y La Libertad Avanza obtuvo un arrollador 53,63% de los votos, un respaldo democrático incuestionable que deja sin piso las narrativas de “licencia social negada” que estas minorías intentan instalar a fuerza de ruido, pancartas y caballos.
La marcha desde Uspallata será, sin dudas, colorida. Pero no deja de ser eso: color.
En una provincia que votó abrumadoramente por el trabajo, la inversión y la producción, la ultraizquierda ambientalista repite un libreto que ya no mueve la aguja.
Hoy, mientras cien militantes caminan hacia la capital, la mayoría mendocina avanza hacia otro destino: el del crecimiento que abre la minería moderna.




