sábado, septiembre 19 2026
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La proclamación de la nueva conducción del SUTE terminó convertida en una postal política: entre aplausos gremiales, el peronismo mendocino reapareció en bloque, buscó recuperar territorio y dejó claro que no piensa resignar su histórica influencia en el sindicalismo docente.


El acto de proclamación de la nueva conducción del SUTE, realizado este sábado en el Club Pacífico, terminó convirtiéndose en un acontecimiento político más trascendente de lo que muchos esperaban. Lo que debía ser un plenario extraordinario ajustado al Estatuto del gremio docente —con la junta electoral oficializando una nueva lista para los próximos cuatro años— se transformó en una escena cargada de señales, posicionamientos y reapariciones calculadas. No fue solo un acto sindical: fue un movimiento en el tablero del peronismo mendocino.

Más de 750 asistentes colmaron el salón, entre militantes, delegados, dirigentes, familias y representantes sindicales de distintos rincones de la provincia. La magnitud del evento ya dejaba entrever que la nueva conducción buscaba algo más que cumplir con el trámite formal. Y lo consiguió. La presencia de dirigentes del Partido Justicialista terminó de darle al acto un tono que no pasó desapercibido: Matías Stevanato y Guillermo Carmona se hicieron presentes, se sacaron fotos con los referentes del SUTE y mostraron un respaldo explícito a la lista que conducirá el gremio hasta 2029.

La foto fue elocuente. En un peronismo fragmentado, que atraviesa discusiones internas complejas y todavía no encuentra un liderazgo claro, estos gestos no se regalan. Stevanato, uno de los intendentes con mayor visibilidad del PJ, y Carmona, dirigente histórico y exfuncionario nacional, decidieron estar allí y dejarlo en claro. La presencia de ambos puede leerse como un intento de reposicionamiento en un sector que, aunque golpeado, sigue siendo estratégico para reconstruir volumen político: el sindicalismo docente.

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La nueva conducción del SUTE estará encabezada por Gustavo Correa, quien asumió como secretario general, acompañado por Denia Merelo como secretaria adjunta y César Maturano en la secretaría gremial. La proclamación agrupó representantes de todos los departamentos de Mendoza, lo que refuerza una estructura interna extendida territorialmente y con capacidad de movilización. En tiempos de polarización y de reconfiguraciones partidarias, este tipo de entramados gremiales vuelve a tomar un valor determinante.

El respaldo que recibió Correa no fue solo mendocino. También llegaron referentes nacionales: Eduardo Pereyra, secretario de Relaciones Internacionales de CTERA; Fátima Prieto y Cristina Mellado del SUTEBA; y Mariano Mango de UTE. A ellos se sumaron dirigentes provinciales como Martín Caín (CTA Mendoza), Sergio Giménez (La Bancaria) y Rolando Firmani (ATILRA). La presencia de tantos sindicatos en un mismo acto envió otro mensaje: la nueva conducción del SUTE arranca rodeada, con apoyo y con una expectativa regional que va más allá de lo estrictamente local.

En su intervención, Pereyra dejó uno de los discursos más comentados del día: “Una elección se gana por el trabajo previo, por los cuatro años de militancia sostenida”, dijo con énfasis, frente a un auditorio atento. “Es muy importante impulsar una construcción que cambie el sentido de la política, siempre en defensa de los trabajadores”. La frase fue celebrada, pero también interpretada como una advertencia: la tarea que se viene no será sencilla. En un contexto nacional donde el gobierno de Javier Milei impulsa reformas profundas y tensiones con los gremios, la educación aparece como un campo de disputa cada vez más visible.

La lectura política del acto fue inevitable. El peronismo volvió a mostrarse, volvió a buscar la foto y volvió a marcar territorio. Lo hizo en un gremio docente que, a lo largo de la historia, fue determinante para ordenar fuerzas, disputar agendas y construir cuadros. El SUTE inicia una nueva etapa y el PJ mendocino parece decidido a no quedar al margen de ese proceso.

La escena del sábado dejó una conclusión clara: mientras el sindicalismo docente se reorganiza, el peronismo intenta reconstruirse a través de los espacios donde todavía conserva densidad. La proclama gremial terminó siendo más política de lo que muchos imaginaban. Y nadie, absolutamente nadie, salió del Club Pacífico sin haberlo notado.