En Oíd Mortales, Valentín González pidió una conducción de unidad y advirtió que el PRO “no soporta otra interna”
En una entrevista con Valentina Gatica en el programa Código Gatica por Oíd Mortales, el senador provincial Valentín González reclamó que la renovación de autoridades del PRO mendocino se resuelva por consenso y no mediante una interna. Dijo que el partido está “dividido en demasiadas partes”, que el votante PRO se siente representado por el triunfo de Cambia Mendoza–LLA y que es urgente un acuerdo amplio para evitar un quiebre mayor.
González no apeló a metáforas suaves ni formulaciones diplomáticas. Cuando se le preguntó por el estado interno del PRO mendocino, respondió con una sinceridad inusual dentro de la dirigencia local:
“Decir que la situación del PRO es ‘rara’ es ser bondadoso. El partido está dividido en no sé cuántas partes. Es una locura.”
Esa frase funciona como el resumen más preciso del momento que atraviesa el partido. Para el senador, la cohesión interna está quebrada, las facciones se multiplicaron y el clima político se volvió más emocional que racional. Las diferencias —en su mayoría menores, según él— pesan más que las coincidencias estratégicas. En ese contexto, afirma que el PRO no tiene hoy condiciones políticas ni afectivas para soportar una interna.
La advertencia no es menor: para González, someter al PRO a una competencia interna ahora significaría profundizar la fractura y empujar al partido hacia un desgaste que podría costarle años revertir.
La frase que ordena la discusión: consenso o ruptura
Entre todas las definiciones que dejó, hubo una que sobresalió y que podría marcar la discusión hacia adelante en la vida interna del PRO mendocino:
“Cuando se renueven las autoridades, no debería surgir de un proceso interno competitivo, sino de un acuerdo entre los distintos sectores.”
Con esto, González marca un rumbo: el PRO necesita una conducción de unidad.
Nada de internas. Nada de vencedores ni vencidos. Nada de triunfos pírricos que agranden heridas.
Según explicó, la continuidad misma del partido depende de que los distintos espacios se sienten a una mesa, acuerden una hoja de ruta y definan un liderazgo capaz de representar a todas las partes sin profundizar tensiones. Habló de “personas de consenso” como condición indispensable para la etapa que viene.
Para el senador, es una cuestión de supervivencia partidaria: una interna hoy no ordena, rompe; no suma, resta; no produce liderazgo, sino heridos. Por eso insiste en frenar la confrontación interna y apostar a un liderazgo colectivo.
El votante PRO, alineado con Milei y Cambia Mendoza
Otro de los momentos fuertes de la entrevista llegó cuando Valentín González describió la conducta electoral del votante del PRO:
“El votante del PRO está feliz con la elección que hubo. Se siente identificado con la victoria de La Libertad Avanza.”
Esa lectura fue un llamado de atención hacia adentro: mientras la dirigencia discute sobre identidades y posicionamientos, el electorado ya tomó una decisión clara.
Según él, la base del PRO mendocino se vio representada en la alianza Cambia Mendoza–LLA, no en las tensiones internas ni en las disputas entre facciones.
El mensaje es directo: si el votante ya eligió un rumbo, el partido debe dejar de mirarse a sí mismo y ordenar su estrategia en función de esa realidad social, no de sus conflictos internos.
Un nombre mencionado, sin protagonismos
González fue consultado por posibles referentes para la nueva etapa y mencionó a Sol Salinas, aunque sin convertirla en eje central ni colocarla por encima de otros sectores:
“Es joven y tiene diálogo. Si logra generar consensos, puede ser una candidata más dentro de las opciones.”
La frase fue descriptiva, no celebratoria, y se inscribe en su planteo general: cualquier nombre —sea Salinas u otra figura— debe surgir del consenso y no de la imposición de un sector sobre otro.
Unidad o irrelevancia: el ultimátum político
El diagnóstico final del senador es contundente: el PRO está fragmentado, cansado y desordenado. Y si no logra un acuerdo amplio, puede terminar perdiendo relevancia política.
Para él, la salida no pasa por una interna sino por una conducción unificada, negociada y madura.
“Tenemos muchas más coincidencias que diferencias. ¿Qué estamos inventando?”
La frase funciona como advertencia, como llamado y como hoja de ruta. En un partido desgastado por años de tensiones internas, González plantea que es momento de elegir: o se reconstruye la unidad, o el PRO seguirá deshilachándose.




