sábado, septiembre 19 2026
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En Código Gatica, la diputada provincial Jimena Cogo dejó una radiografía cruda del PRO en Mendoza: reivindicó su identidad de centro-derecha, se distanció de Provincias Unidas, mostró afinidad con Cambia Mendoza y La Libertad Avanza, defendió la minería como eje productivo estratégico y no descartó —aunque tampoco abrazó— una eventual presidencia del partido. Sus declaraciones funcionaron como un termómetro del reacomodamiento amarillo en la provincia y revelaron tensiones, límites y prioridades internas.


La diputada provincial del PRO, Jimena Cogo, pasó por Código Gatica y dejó una serie de definiciones que, lejos de ser comentarios aislados, funcionan como una verdadera hoja de ruta para entender dónde está parado el PRO mendocino y hacia dónde podría avanzar en los próximos meses. Con un discurso firme, sin rodeos y cargado de contenido doctrinario, Cogo reivindicó la identidad original del partido como fuerza de centro-derecha, cuestionó las alianzas que diluyen esa noción y marcó con claridad los temas que, en su visión, definen la pertenencia política: el rol del Estado, el desarrollo productivo y el lugar que ocupa la minería en la economía del sur provincial.

Desde el primer tramo de la entrevista, Cogo dejó en claro que el PRO debe mantener una brújula ideológica precisa: “El PRO nace como una alternativa de centro-derecha, donde el privado llega hasta donde puede y el Estado aparece para acompañar, no para competir. El Estado no puede ser rival del sector privado”. La frase no solo explica su forma de pensar, sino que sintetiza su postura sobre cómo debe funcionar un gobierno moderno: menos burocracia, más reglas claras, más libertad económica y un Estado que facilite, pero no intervenga de manera obstructiva. Para Cogo, esta es la esencia del PRO y cualquier desviación hacia posiciones más estatistas implica diluir aquello que dio origen al espacio.

La diputada también explicó por qué decidió tomar distancia de Provincias Unidas, el esquema electoral que en las últimas legislativas agrupó al PRO con otros espacios de perfil más socialista y con una mirada crítica sobre la minería y el protagonismo del sector privado. “Había actores que no compartían la visión pro-minera ni el rol limitado que debe tener el Estado. Yo esos temas los considero estratégicos, especialmente para el cuarto distrito. Por eso me hice a un costado”, afirmó.

Ese punto es clave: Cogo defiende abiertamente la industria minera, no solo desde una visión productiva, sino desde un arraigo identitario como malargüina. En varias partes de la entrevista señaló que la región tiene una historia minera consolidada y que el desarrollo del sur depende de poder diversificar la matriz productiva sin demonizar una actividad que, según ella, “puede convivir perfectamente con el ambiente si se cumplen los controles”. Su postura, en ese sentido, está mucho más cerca de Cambia Mendoza y La Libertad Avanza que de cualquier posición ambientalista extrema.

El diagnóstico de Cogo coincide con el del senador Valentín González: el votante del PRO se identifica más con las fuerzas que promueven la libertad económica, la reducción del gasto público y el desarrollo productivo que con espacios que proponen más intervención estatal. “Comulgamos más con quienes defienden la libertad económica y la gestión eficiente del Estado. Es natural que encontremos afinidad ahí”, sintetizó.

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Otro aspecto central que marcó Cogo es el valor de la Fundación Pensar, el think tank del PRO. La diputada lo definió como el espacio donde se estudia, se diseña política pública y se fijan rumbos ideológicos. “Es donde nuestros proyectos adquieren sentido. Me basta con seguir siendo parte de Pensar”, dijo, dejando entrever que, para ella, la solidez doctrinaria es más importante que cualquier especulación electoral.

Sin embargo, la entrevista también dejó espacio para hablar del futuro. Cuando Valentina Gatica le preguntó sin vueltas si le gustaría presidir el PRO en Mendoza, Cogo respondió con honestidad: “Nunca lo pensé. Si llegara la propuesta, la evaluaría varias veces”. La frase puso sobre la mesa algo que hasta ahora nadie había dicho en voz alta: Cogo es, objetivamente, una de las figuras más consistentes del PRO provincial, y su nombre, aun sin buscarlo, empieza a aparecer en conversaciones internas sobre liderazgos futuros.

El cierre de la entrevista dejó una conclusión clara: el PRO mendocino está en pleno proceso de reconfiguración, buscando reencontrarse con su esencia liberal-republicana. Y Cogo, con un discurso alineado al ADN fundacional del partido, se posiciona como una de las voces que empujan esa definición: una identidad clara, un Estado eficiente y un desarrollo productivo sin miedo a las palabras “mercado”, “minería” o “libertad”.