sábado, septiembre 19 2026
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Un consorcio integrado por la estadounidense Pumpco, la italiana Bonatti y la firma local Contreras Hermanos se adjudicó la construcción del gasoducto más grande de la historia argentina, una obra valuada en US$1.200 millones dentro del proyecto de exportación de gas natural licuado Argentina LNG. Pumpco es subsidiaria de MasTec, la constructora estadounidense controlada por Jorge Mas, dueño del Inter Miami, el club donde juega Lionel Messi.

La derrota es para la sociedad Techint-Sacde, presidida por Paolo Rocca y Marcelo Mindlin, que quedó afuera del proceso por segunda vez consecutiva en licitaciones vinculadas a los megaproyectos energéticos de Vaca Muerta. La oferta ganadora resultó un 15% más económica que la propuesta de Techint-Sacde, que fue la segunda mejor opción presentada.

Una obra sin precedentes en escala

El proyecto contempla dos ductos paralelos de 527 kilómetros que unirán el corazón de la formación neuquina con el puerto de Sierra Grande, en Río Negro: un gasoducto de 48 pulgadas de diámetro (el de mayor diámetro jamás construido en la Argentina, por encima de las 36 pulgadas del Perito Moreno) y un poliducto de 24 pulgadas para el transporte de líquidos.

El consorcio adjudicado responde al desarrollo liderado por YPF, la italiana ENI y XRG, brazo internacional de inversiones energéticas de Adnoc, la petrolera estatal de Abu Dhabi. La definición se resolvió mediante una subasta inversa electrónica y ciega, mecanismo inédito en licitaciones de infraestructura energética argentina, donde los finalistas ofertaron a la baja sin conocer la propuesta del competidor.

Con competencia internacional y con los márgenes locales bajo presión

Para Pumpco, la adjudicación llega tras tres intentos previos sin éxito: había competido sin resultado en la reversión del Gasoducto Norte, en el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) y en el ducto de Southern Energy (SESA), procesos en los que Techint-Sacde se había impuesto. Contreras Hermanos, el socio local del consorcio ganador, participó en el diseño e ingeniería del proyecto pero no pudo presentarse como oferente porque la licitación fue exclusivamente internacional.

Fuentes del sector energético consultadas por los medios citados señalaron que la mayor competencia entre oferentes internacionales presionó los costos a la baja, un fenómeno que ya se había verificado en la licitación previa de SESA, ganada por el consorcio Víctor Contreras-Sicim. El resultado confirma una tendencia: las compañías locales, que históricamente concentraron la construcción de ductos en el país, enfrentan hoy un esquema de competencia pura por precio que reduce su margen frente a jugadores globales. Techint no realizó declaraciones oficiales sobre el resultado de la licitación hasta el cierre de esta nota.

Qué falta para que la obra arranque:

La adjudicación conocida esta semana es una notificación formal, no la firma de un contrato: las empresas ganadoras recibieron la comunicación de la decisión, pero el acuerdo definitivo todavía no está rubricado. El proyecto Argentina LNG depende, además, de la Decisión Final de Inversión (FID), prevista para fines de 2026 o comienzos de 2027.

Recién con esa instancia confirmada se firmará el contrato con Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos, y podrán comenzar los trabajos. En paralelo, el consorcio YPF-ENI-XRG avanza con la licitación de materiales, los caños para ambos ductos, cuya adjudicación se espera en dos o tres meses.

El contexto de la transformación energética

La obra se inscribe en el proceso de expansión exportadora que atraviesa Vaca Muerta desde el inicio de la gestión de Javier Milei, con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como columna vertebral del esquema. El régimen, vigente desde octubre de 2024, ya acumula más de una decena de proyectos aprobados por unos US$19.000 millones, distribuidos en provincias como Neuquén, Río Negro, San Juan, Salta, Catamarca y Mendoza.

La consolidación de esta obra, sumada al Oleoducto Vaca Muerta Sur y a la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, apunta a convertir a la cuenca neuquina en un polo exportador de petróleo, gas y GNL con destino a Europa y Asia.

El caso también expone un dato político, la llegada de capitales sin trayectoria previa en el país (como Pumpco y Bonatti) valida la apuesta del Gobierno a que el marco de reglas claras y competencia abierta, sin protección para actores tradicionales, atrae inversión extranjera directa a gran escala en infraestructura estratégica.