Ruptura en el fútbol argentino: River Plate abandona el Comité Ejecutivo de la AFA tras denunciar falta de garantías
En un movimiento de profundas implicancias para la gobernanza del deporte nacional, el Club Atlético River Plate formalizó este viernes su salida del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), emitiendo un comunicado lapidario contra la gestión que encabeza Claudio “Chiqui” Tapia. La institución de Núñez, mediante un documento de rigor técnico y severidad institucional, fundamentó su retiro en la ausencia total de transparencia y de “garantías procedimentales” en la toma de decisiones, señalando que el actual esquema de conducción ha transformado la casa matriz del fútbol en un coto cerrado de arbitrariedades que atenta contra la modernización y la seguridad jurídica del sector.
La decisión de la comisión directiva millonaria no representa un hecho aislado, sino que se inscribe en la lógica de transformación y apertura que atraviesa la República en este 2026. Para River, la estructura de la AFA se ha convertido en un anacronismo que resiste los estándares de eficiencia y profesionalismo que exigen los mercados globales, especialmente tras la ratificación de los acuerdos comerciales con la Unión Europea que imponen una mayor transparencia en las entidades civiles.
La denuncia sobre la “falta de garantías” apunta directamente a la discrecionalidad en la designación de arbitrajes, la opacidad en el manejo de los derechos de televisión y la negativa sistemática de la conducción de Tapia a debatir el ingreso de capitales privados bajo modelos de sociedades anónimas deportivas.
Este portazo de la entidad más laureada del país debilita el andamiaje de poder de la “vieja guardia” del fútbol argentino, dejando al descubierto la fractura entre los clubes que aspiran a una gestión de estándares internacionales y aquellos que se aferran a un modelo de asistencia estatal y prebendarismo.
Mientras la Casa Rosada observa este conflicto como una extensión natural de la batalla contra el corporativismo, River Plate decidió liderar la resistencia institucional desde afuera, apostando a que el rigor de los hechos y la demanda social de transparencia terminen por forzar un recambio integral en la calle Viamonte. Con esta salida, el fútbol argentino entra en una etapa de definición donde la legitimidad del mando ya no podrá sostenerse solo con el peso de la tradición, sino bajo el imperio de la ley y la rendición de cuentas.




