sábado, septiembre 19 2026
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Martha Reale explicó cómo votó Mendoza, quiénes ganaron de verdad y por qué la política local ya empezó a reordenarse.


La aparición de Martha Reale, directora de RDT, en Pensemos con Luis Giachino dejó un mensaje que sacudió a toda la dirigencia: Mendoza leyó la elección mejor que cualquier otra provincia del país.
Mientras el peronismo sigue intentando inventar explicaciones para una derrota gigante, acá los números eran claros desde el principio.

El electorado mendocino: dos espacios, una misma base

Martha Reale fue contundente y dejó una frase que, aunque moleste a varios espacios, resume la genética política de Mendoza:

“En Mendoza, el electorado de Cambia Mendoza y el de La Libertad Avanza es prácticamente el mismo.”

Y cuando lo dijo, no estaba hablando de afinidades superficiales ni simpatías circunstanciales. Hablaba de algo mucho más profundo: un mismo ADN político y cultural que atraviesa a la provincia desde hace años. Un elector cansado de la burocracia, escéptico del populismo y sin ningún interés en volver a fórmulas que ya fracasaron. Ese votante pide orden, pide gestión, pide cuentas claras, pide responsabilidad. Y —mal que le pese al PJ— Mendoza hace rato dejó de ser terreno fértil para el relato emocional del peronismo.

Por eso la alianza entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza no necesitó justificaciones ni discursos grandilocuentes. Fue una sintonía natural, casi obvia. Reale lo describió como coherencia sociológica: dos fuerzas distintas que representan, en el fondo, la misma sensibilidad política. El votante ya estaba alineado antes de que la dirigencia terminara de entenderlo.

El voto libertario no cayó: Mendoza vota orden, no improvisación

Mientras Milei patinaba a nivel nacional, en Mendoza el voto libertario no se movió. Martha Reale lo explicó sin vueltas: Mendoza viene construyendo desde hace años un electorado anticasta, pro-orden y enemigo del caos económico. Por eso el voto a Milei se mantuvo estable aun en medio del ruido mediático.

Petri: la figura de Luis, pero con un dato clave

En su análisis, Martha Reale no atacó a Petri ni lo puso en un lugar menor. Todo lo contrario: lo ubicó en su opinión donde lo tenía que ubicar dentro del contexto real de la elección. Y lo hizo con una frase que ordena todo el tablero:
“La elección fue un plebiscito, no un concurso de nombres.”

Eso significa algo muy simple y muy potente: acá no se definió una disputa personal, sino una toma de posición frente a un momento político nacional cargado de tensión, incertidumbre y definiciones profundas. El votante no estaba eligiendo entre estilos de gestión, perfiles técnicos o carismas individuales. Estaba votando un rumbo, una dirección concreta: continuidad del orden fiscal, contención institucional y acompañamiento al proyecto nacional.

El crecimiento del demócrata-libertario: provida, antisistema y voto histórico

Uno de los momentos más interesantes fue cuando Reale detalló por qué el demócrata-libertario sacó más de lo esperado. Hay tres razones:

  • el voto histórico del Partido Demócrata,

  • libertarios puros que no quieren alianzas,

  • y un voto provida muy movilizado.

En Mendoza, la agenda conservadora tiene peso real —aunque algunos prefieran mirar para otro lado—.

Provincias Unidas y Partido Verde: devorados por la polarización

Reale lo dijo con elegancia, pero el mensaje fue clarísimo: Provincias Unidas no tenía espacio real para crecer en una elección que se convirtió de lleno en un plebiscito sobre el rumbo del país. Cuando la ciudadanía vota para “bancar o frenar” un modelo, los espacios intermedios quedan directamente fuera de juego. No hay matices posibles en un clima así.

Y con el Partido Verde pasó una película parecida. En otros años mostraron creatividad, cierto empuje y una identidad que llamaba la atención. Esta vez, nada de eso apareció. “La campaña perdió intensidad”, remarcó Reale, y esa falta de peso específico terminó dejándolos fuera de toda conversación seria. Sin volumen, sin narrativa y sin un mensaje fuerte en un contexto donde todo pedía definiciones, quedaron desdibujados.

El peronismo: atrapado en su propio laberinto

En este punto, Martha Reale fue clara sin necesidad de golpear fuerte. Su frase lo resume todo:

“Mientras sigan atrapados por Cristina, no se pueden reinventar.”

El peronismo mendocino no solo volvió a perder: todavía no logra descifrar las razones profundas de su retroceso. Falta una autocrítica seria, un proyecto que conecte con el presente y, sobre todo, un liderazgo capaz de abrir una etapa nueva.

Hoy el PJ funciona con diagnósticos que no coinciden del todo con lo que pasa afuera. Se siguen mirando hacia adentro cuando el electorado ya cambió de prioridades, de expectativas y de sensibilidad política.