sábado, septiembre 19 2026
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Con la publicación del padrón definitivo, la Junta Electoral del PJ bonaerense habilitó a 1.143.946 ciudadanos para la sucesión de Máximo Kirchner, estableciendo barreras de antigüedad que buscan blindar la elección ante maniobras de afiliación masiva.


La carrera por el control del aparato político más relevante de la provincia de Buenos Aires entró en una fase técnica decisiva. Luego de la oficialización de los padrones este sábado 24 de enero a la madrugada, la Junta Electoral partidaria confirmó que el universo de electores habilitados para la compulsa interna del próximo 15 de marzo asciende a 1.143.946 afiliados.

El cronograma electoral otorga ahora una ventana crítica, y los interesados tendrán tiempo hasta el próximo martes 27 de enero para presentar observaciones o pedidos de tachas sobre el listado, una instancia administrativa que suele ser el preludio de impugnaciones cruzadas entre los sectores que responden a La Cámpora y los jefes territoriales.

En un intento por garantizar la transparencia del proceso y evitar desembarcos externos, se impuso un criterio de participación sumamente rígido. Para poder sufragar en la interna que definirá el destino de la estructura que hoy preside Máximo Kirchner, los afiliados deberán acreditar una antigüedad mínima de 180 días. Asimismo, la participación quedó limitada exclusivamente a aquellos cuya inclusión en el padrón se haya formalizado antes del 30 de diciembre de 2025, priorizando siempre la afiliación física sobre la virtual.

Este blindaje procedimental anticipa un calendario de definiciones inminentes. El próximo martes 3 de febrero vencerá el plazo para la presentación de los avales necesarios para sostener las candidaturas, mientras que el domingo 8 de febrero concluirá formalmente el periodo para la inscripción de listas. Sólo entonces se sabrá si el peronismo bonaerense se encamina a una interna real o si, ante el riesgo de una fractura mayor, se impone un acuerdo de unidad de último momento.

Este escenario ocurre mientras nombres como Federico Otermín (Lomas de Zamora) y la vicegobernadora Verónica Magario circulan como piezas de un tablero que busca un equilibrio precario. Con el apoyo logístico de figuras como Gabriel Catopodis, el eje que responde a Axel Kicillof intenta avanzar sobre una estructura que el kirchnerismo residual se resiste a ceder.

Mientras el oficialismo nacional consolida su agenda legislativa, el peronismo bonaerense se sumerge en un proceso de revisión de fichas y legajos, demostrando que, por ahora, su principal batalla se libra puertas adentro de los juzgados electorales para determinar quiénes son los dueños de los carnets.