sábado, septiembre 19 2026
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En el programa de Imazio, el Senador González contó la parte que nadie quería narrar: la rosca previa, el voto ya acordado y un presupuesto Milei–Cornejo que se aprobó más rápido de lo que duró la entrevista.


El martes llegó el presupuesto al Senado.
El martes lo quisieron aprobar.
No es eficiencia: es rosca con fecha y hora.

En Séptimo Día, frente a Imazio, Félix González decidió dejar de actuar y contar cómo se armó realmente la película. Y lo que dijo incomodó más que cualquier pregunta del conductor.

“Es una vergüenza cómo se discute el presupuesto.”

La frase no era para la tribuna: era para la política.
González describió lo que todos saben y pocos admiten: que la Unión Mendocina cerró acuerdos, el oficialismo los rubricó y el resto llegó al recinto cuando la votación ya estaba matemáticamente resuelta.

La bomba llegó después:

“Este presupuesto expresa la alianza Milei–Cornejo.”

En lenguaje realpolitik: Nación ajusta, Provincia absorbe, y ambos preservan gobernabilidad a costa de mayor endeudamiento.
No es un análisis ideológico: es un mapa de poder.

En el mismo tono, el senador señaló el elefante en la habitación: 291 mil millones en subsidios al transporte que nadie quiere discutir porque implicaría abrir un oligopolio que lleva décadas blindado.

Y sobre la oposición, González soltó otra verdad incómoda:

“No estamos a la altura.”

En televisión abierta. Con nombre y apellido.
Eso explica más que cualquier comunicado partidario.

El cierre fue un mensaje hacia adentro y hacia afuera:

“Hay un 45% que no votó esto y también debe ser representado.”

Traducción a lo que Imazio insinuó y González confirmó:
el debate no está en el recinto—está en la rosca. Y si nadie lo dice, el presupuesto se aprueba solo.