UNCuyo: Para que hacer campaña si tenés la vaca atada
En el léxico criollo “tener la vaca atada” es ya tener el exito asegurado. Similar significado tiene la frase “correr con el caballo del comisario“. En términos políticos se traduce de una sola manera: es cuando una fuerza política, por su alianza con el poder de turno, ya posee el triunfo asegurado, no importa lo que haga o deje de hacer.
Nunca como antes una agrupación de la Facultad de Filosofía y Letras se ha visto tan beneficiada por su cercanía con el poder como la Soriano. Dicha fuerza política, abiertamente kirchnerista (de un color verde oscurísimo), es la principal aliada no solo del oficialismo de su Facultad (encabezado Gustavo Zonana) sino también del oficialismo de la Universidad (por sus vínculos con la gestión de Adriana García).
De sus vinculaciones con las autoridades de Filosofía y Letras se puede decir bastante: algunos de sus cuadros más grandes (militantes de la Carretero) lentamente han sido incorporados al Claustro Docente. Otros, propiamente Sorianos, han ocupado progresivamente cargos en el Claustro de Apoyo Académico. Cómo quien no quiere la cosa, los rostros conocidos aparecen, sin más merito que el de la alianza política.
Pero las ventajas de ser un rebelde oficialista (¡Vaya paradoja!) no se limitan a eso: además de trabajo, la agrupación obtiene sus buenos réditos políticos. Sus proyectos tienen aprobación prácticamente automática por parte de un Consejo Directivo copado por el Kirchnerismo. Incluso, a veces, se escucha en los pasillos, hay iniciativas que les llegan a los Sorianos “desde arriba” para que las presenten oportunamente.
Hacer política así es bastante fácil. Disponen de recursos, espacios, vinculos estratégicos, predisposición positiva del Consejo Directivo y señales inequívocas de apoyo desde la cúpula gobernante que les facilitan la vida. Gestionan sin despeinarse, con las puertas abiertas de par en par de las oficinas de gobierno.
Lo mejor de todo es que esto no implica hacerse responsables de cualquier error que la Gestión decanal cometa. De esta manera, los votantes, que han visto prolongadas sus carreras académicas por la implementación deficiente de los planes de estudio, en ningún momento relacionan ese aspecto con la evidente connivencia de la Soriano con quienes provocaron esas dificultades. Es conocido que los Sorianos apoyaron prácticamente en bloque la elaboración de los planes. Pero como nadie parece atar cabos, el costo electoral lo paga magoya, pero no la agrupación kirchnerista.
La frutilla del postre es la anomia política de un estudiantado que vota sin meditar demasiado acerca de lo que está apoyando. La ecuación es perfecta, y permite que los dirigentes de la Soriano tampoco se distingan demasiado por su proactividad y lucidez intelectual. ¿Para que ser dirigidos por los mejores si con los mediocres basta y sobra?
Esto se reflejó en la campaña de la Soriano en las últimas dos elecciones (a Consejo y, principalmente, a Centro): sin hacer pasillo, sin reparto de panfletos, sin propuestas, con candidatos de un perfil bien gris, en definitiva sin campaña.
¿Cuánto durará esto? Lo que dure la forzada estabilidad política de Filosofía y Letras. Mientras los números sigan cerrando, las carreras se sigan sosteniendo a pesar del desmoronamiento tanto del ingreso como del egreso, los “muertos en el placard” sigan escondidos y la vara de los estudiantes siga en baja, la hegemonía se seguirá prolongando.
En épocas de vacas gordas (en este caso artificialmente gordas), se puede hacer poco y ganar mucho sin arriesgarse demasiado. Pero recuerden cumpas… Siempre después de la época de vacas gordas llega la época de vacas flacas… Que es donde veremos todos de que están hechos ustedes…




