Sierra Pintada e IMPSA vuelven al centro del debate sobre uranio, hidroelectricidad e industria mendocina
Sierra Pintada conserva el mayor depósito de uranio conocido del país, IMPSA mantiene en Godoy Cruz capacidad para fabricar equipamiento hidroeléctrico y nuclear, y Mendoza acaba de recuperar un papel directo sobre uno de sus principales complejos hidroeléctricos. Estos tres ejes confluyeron en la Mesa 5 del Mendoza Energy Summit.
La mesa se denominó “Planificación energética: hidroelectricidad, energía nuclear y fabricación nacional de bienes de capital para la generación” y fue moderada por Flavia Royón. Participaron Mauricio Pinti Clop, gerente general de EMESA; Jorge Salcedo, presidente de IMPSA; y Vanesa García, subgerenta del Complejo Minero Fabril Sierra Pintada de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Sierra Pintada: el mayor depósito conocido de uranio del país
El punto de mayor impacto apareció con Sierra Pintada, en San Rafael. Entre 1975 y 1997, el complejo produjo unas 1.600 toneladas de uranio. La CNEA calcula que esa cantidad representa aproximadamente el 20% del recurso existente y continúa definiendo al yacimiento como el mayor depósito conocido de uranio de la Argentina.
García hizo hincapié en que antes de volver a discutir un proyecto minero, el organismo debe completar correctamente la remediación ambiental de los pasivos derivados de la explotación anterior.
La Fase 1 se concentra principalmente en el tratamiento del agua acumulada en las canteras y en la gestión de residuos sólidos. La CNEA tiene la responsabilidad legal de remediar los sitios donde hubo minería de uranio bajo los estándares establecidos por la Autoridad Regulatoria Nuclear, las autoridades provinciales y las normas internacionales aplicables.
Las aguas de cantera estuvieron en contacto con zonas mineralizadas y contienen elementos que deben ser tratados antes de su disposición. En el complejo se construyeron sistemas destinados a recuperar uranio y continúan las obras vinculadas al tratamiento de radio y arsénico.
La discusión sobre volver a producir suma ahora una señal presupuestaria
“Desde ahí poder mirar hacia un futuro con bases sólidas de capacidad técnica, infraestructura, conocimiento, ambiente, seguridad y protección radiológica para poder hablar de un proyecto minero”, sostuvo García.
El proyecto de Presupuesto 2027 de la CNEA contempla para Sierra Pintada $1.464 millones, distribuidos en $1.078 millones para gestión de pasivos y $386 millones para adecuación de infraestructura. Según el relevamiento de las partidas presupuestarias, esa asignación coloca al complejo sanrafaelino entre los ocho proyectos de inversión con mayores recursos dentro del organismo.
El mismo programa plantea como objetivo nacional promover la exploración de minerales estratégicos para recuperar la capacidad argentina de producción de uranio, interrumpida desde fines de la década de 1990.
IMPSA conserva una capacidad industrial difícil de reemplazar
El segundo eje de la mesa pasó por IMPSA. La empresa mantiene en Godoy Cruz capacidades especializadas para fabricar equipamiento de alta complejidad destinado a generación hidroeléctrica y nuclear.
IMPSA informa que lleva 40 años trabajando para la industria nuclear y que es la única compañía de Latinoamérica con certificación ASMEN para diseño y fabricación propia de componentes nucleares Clase 1. Entre sus antecedentes figuran equipos para Atucha II, la extensión de vida de Embalse y componentes del reactor CAREM 25.
Salcedo sostuvo durante el Summit que esa infraestructura industrial, junto con la red histórica de proveedores metalmecánicos de Mendoza, permite asumir proyectos de gran escala. “Hoy en día IMPSA tendría la capacidad de iniciar una central hidroeléctrica desde cero”, planteó durante el panel.
Para Salcedo, la existencia de fabricantes, ingenieros y proveedores locales permite que una parte de la inversión energética pueda convertirse también en actividad industrial y empleo especializado dentro de Mendoza.
IMPSA apunta a un plan de hasta 2.640 MW en Venezuela
Los “casi 2.600 MW” mencionados por Salcedo corresponden a un acuerdo firmado por IMPSA en agosto para rehabilitar y modernizar las centrales Tocoma y Macagua. La primera etapa comprende la recuperación de 672 MW en 24 meses: 432 MW correspondientes a las unidades 1 y 2 de Tocoma y 240 MW mediante las unidades 4, 5 y 6 de Macagua.
El primer hito contempla incorporar 160 MW mediante las unidades 5 y 6 de Macagua. Una vez concluida esa etapa, el plan maestro elaborado por IMPSA y Corpoelec prevé alcanzar hasta 2.640 MW entre ambas centrales: 2.160 MW en Tocoma y 480 MW en Macagua.
Norteamérica también aparece en la estrategia de IMPSA
En mayo, IMPSA firmó un acuerdo estratégico con National Electric Coil (NEC) para potenciar el desarrollo comercial de su negocio hidroeléctrico en Estados Unidos, Canadá, México y Centroamérica.
En paralelo, la empresa viene colocando parte de su experiencia nuclear en el mercado emergente de los reactores modulares pequeños, donde busca aprovechar el conocimiento acumulado en Argentina mediante el proyecto CAREM.
Salcedo había destacado meses atrás que la experiencia en la fabricación de la vasija de presión del CAREM podía abrir oportunidades en mercados internacionales, particularmente en Estados Unidos.
La hidroelectricidad vuelve a la planificación mendocina
EMESA llevó la discusión hacia el tercer componente: el agua. Pinti Clop sostuvo que un aprovechamiento hidroeléctrico no tiene como única función producir electricidad. También permite regular caudales y combinar usos vinculados con consumo humano, riego y actividades productivas.
Su propuesta fue evitar una competencia artificial entre fuentes. “No se trata de que la energía hidroeléctrica compita con las demás fuentes, sino de pensar en una Mendoza energética, donde todos los tipos de energía convivan y aporten”, planteó.
EMESA informó además que la capacidad de generación provincial pasó en los últimos años de aproximadamente 1.700 MW a cerca de 2.500 MW, en paralelo con una mayor diversificación de la matriz. Ese debate coincide con un cambio importante en uno de los principales complejos hidroeléctricos mendocinos.
Los Nihuiles ya entró formalmente en un nuevo proceso de concesión
El 28 de julio, Nación y Mendoza convocaron una Licitación Pública Nacional e Internacional para otorgar una nueva concesión de generación eléctrica sobre el sistema y vender el 100% de las acciones de Hidroelectricidad Mendocina SA.
El sistema comprende las centrales Nihuil I, II y III, sus estaciones transformadoras, las presas y diques asociados y las líneas que conectan el complejo con el Sistema Argentino de Interconexión.
Desde fines de julio, Hidroelectricidad Mendocina quedó a cargo de la operación durante la transición, que se extenderá hasta la adjudicación del nuevo proceso o, como máximo según el esquema original, hasta fin de 2026.
Mendoza también logró una definición sobre las regalías
En septiembre el Gobierno nacional dictó el Decreto 982/2026, que dejó sin efecto el régimen específico anterior y estableció que la regalía hidroeléctrica correspondiente a Los Nihuiles será percibida íntegramente por Mendoza, dado que la fuente hidroeléctrica se encuentra completamente dentro del territorio provincial.
Esto agrega otra dimensión a la discusión planteada por EMESA: además del control y modernización de la infraestructura, el futuro aprovechamiento de Los Nihuiles también tendrá impacto directo sobre los ingresos provinciales.
El financiamiento vuelve a aparecer como límite
Argentina conserva oportunidades para modernizar centrales existentes, rehabilitar equipamiento y completar obras demoradas, pero cada proyecto debe construir una ecuación económica capaz de sostener inversiones de largo plazo. La llegada de nuevas demandas industriales y mineras puede modificar esa ecuación.
Más actividad productiva significa mayor demanda de energía firme, obras eléctricas y equipamiento, pero también obliga a conseguir capital y contratos que justifiquen inversiones cuya recuperación puede extenderse durante décadas.




