sábado, septiembre 19 2026
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Referentes de TanGo Energy y Quintana Energy se reunieron en el Mendoza Energy Summit y coincidieron en que el potencial geológico de Mendoza ya muestra señales concretas. Las próximas acciones incluirán: perforar a costos competitivos, acercar equipos y proveedores al sur provincial y mejorar la infraestructura que hoy encarece las operaciones.

El tema fue abordado en la mesa “Vaca Muerta en Mendoza: resultados de los pilotos y condiciones para el desarrollo no convencional”, moderada por el director de Hidrocarburos de la Provincia, Lucas Erio, y con la participación de Pablo Iuliano, CEO de TanGo Energy, y Carlos Gilardone, presidente y CEO de Quintana Energy.

A diferencia de años anteriores, esta vez YPF confirmó resultados favorables en los dos pozos que ya perforó, Quintana-TSB avanzó con sísmica 3D en Cañadón Amarillo y durante 2026 ambas operadoras tienen previsto ejecutar cinco nuevos pozos para seguir reduciendo la incertidumbre geológica y conocer mejor el comportamiento de la formación en territorio mendocino.

Pero aún resta demostrar que ese recurso puede producirse de manera sostenida y a costos capaces de competir por capital con los desarrollos ya consolidados de Neuquén.

Del recurso geológico a un negocio competitivo

El CEO de TanGo Energy sostuvo que los antecedentes existentes permiten tener expectativas sobre el subsuelo mendocino, pero remarcó que confirmar la presencia y las características de Vaca Muerta no alcanza para proyectar automáticamente un desarrollo masivo.

Su experiencia en otros bloques, explicó, mostró que sectores que inicialmente parecían muy atractivos desde el punto de vista geológico no necesariamente respondieron igual cuando comenzaron a perforarse pozos horizontales.

El camino para Mendoza deberá incluir más perforaciones y nueva información que permita reducir progresivamente el riesgo del desarrollo antes de comprometer inversiones de otra escala. Es así que YPF y Quintana-TSB avanzarán durante los próximos meses con cinco nuevos pozos, parte de los cuales fueron adelantados respecto de los plazos originalmente previstos, para obtener nueva información sobre la productividad de Vaca Muerta en Mendoza.

La vara está en Neuquén: cuánto cuesta perforar

Una de las definiciones más fuertes de la mesa apareció cuando la conversación pasó de la geología a los números. Gilardone sostuvo que un pozo en las zonas consolidadas de Vaca Muerta puede ubicarse en torno de los US$13 millones y advirtió que Mendoza perdería competitividad si, por dificultades logísticas y de infraestructura, ese costo se acercara a los US$20 millones.

Los valores dependen, entre otras variables, de la profundidad, la longitud de la rama horizontal, la cantidad de etapas de fractura, la disponibilidad de equipos y la logística de cada proyecto.

Pero la comparación sintetizó una preocupación compartida durante el panel, Mendoza debe achicar la brecha de costos con una cuenca neuquina que ya cuenta con una cadena de servicios mucho más desarrollada.

Iuliano coincidió en esa lógica, si los pozos mendocinos quedan considerablemente por encima de los costos de proyectos equivalentes en Neuquén, el capital tenderá a dirigirse hacia las alternativas con mayor rentabilidad.

Cañadón Amarillo, una de las pruebas decisivas

Uno de los proyectos que permitirá empezar a responder esas preguntas está en Cañadón Amarillo, en Malargüe. La UTE Quintana-TSB tiene comprometido allí un plan piloto no convencional de US$44 millones, que incluye sísmica 3D, un pozo vertical y dos pozos horizontales con ramas laterales de 1.500 metros.

Si los resultados demuestran que el bloque es técnica y económicamente viable, el programa contempla una inversión contingente de hasta US$1.350 millones para un eventual desarrollo completo.

Malargüe y el desafío de tener los servicios cerca

Los dos empresarios coincidieron en que, si ese salto ocurre, el sur provincial necesitará un ecosistema mucho más amplio de proveedores y servicios. Un desarrollo no convencional sostenido requiere equipos de perforación y fractura, transporte, mantenimiento, alojamiento, provisión de insumos y una extensa cadena logística.

Iuliano planteó durante el panel la necesidad de generar un hub de servicios en el sur de Mendoza, ya que una operación con varios equipos trabajando simultáneamente difícilmente pueda depender permanentemente de recursos movilizados desde los principales centros petroleros de Neuquén.

Malargüe ya cuenta con iniciativas que avanzan en esa dirección, EMESA desarrolló un polo de servicios petroleros ubicado a 2,5 kilómetros de la ciudad, preparado para recibir, almacenar, acondicionar y despachar crudo. El complejo contempla tanques, playa de camiones e instalaciones de bombeo y fue concebido para facilitar el transporte hacia el sistema que conecta con la refinería de Luján de Cuyo.

A eso se suma Pata Mora, unos 300 kilómetros al sur de la ciudad de Malargüe, donde la Provincia desarrolla un polo logístico y de servicios sobre un predio de 3.500 hectáreas, pensado para atender actividades petroleras, mineras e industriales.

El desafío es que equipos, proveedores y capacidades técnicas puedan instalarse cada vez más cerca de los yacimientos, reduciendo distancias y costos operativos.

Arena, caminos y equipos: lo que pesa detrás de cada pozo

La arena fue uno de los ejemplos utilizados durante la mesa, Iuliano explicó que los pozos no convencionales demandan grandes volúmenes de material para las fracturas y consideró que encontrar fuentes más cercanas al sur mendocino podría convertirse en una oportunidad para bajar costos logísticos.

A eso se suma la conectividad vial, Gilardone puso como ejemplo los tramos pendientes de pavimentación de la Ruta Nacional 40 hacia el sur y sostuvo que las dificultades de conectividad encarecen el traslado de equipos, trabajadores y servicios hacia los yacimientos.

La oportunidad para las pymes mendocinas

Ese eventual crecimiento también abre una oportunidad para la cadena de proveedores locales. Erio señaló durante el panel que Mendoza no impone un régimen obligatorio de compra local y defendió un modelo basado en generar condiciones para que las empresas mendocinas puedan competir por esos contratos.

Gilardone destacó las condiciones jurídicas e institucionales que encontró Quintana para invertir en la provincia y sostuvo que las pymes mendocinas tienen posibilidades de incorporarse a la cadena si logran responder a las exigencias de la actividad.

Iuliano, por su parte, señaló que TanGo ya trabaja con proveedores locales en sus operaciones y remarcó la experiencia industrial y técnica existente en Mendoza.

Cinco pozos que pueden definir la próxima etapa

YPF ya obtuvo resultados favorables en sus primeras perforaciones y avanzará con nueva actividad. Quintana-TSB, después del trabajo sísmico en Cañadón Amarillo, también anticipó perforaciones inicialmente previstas para más adelante. En conjunto, el programa de 2026 contempla cinco nuevos pozos.

Los resultados permitirán responder dos preguntas diferentes. La primera será geológica: qué productividad puede alcanzar Vaca Muerta en esta parte de Mendoza. La segunda será económica: cuánto costará producirla.

Esa última respuesta terminará siendo determinante para definir la escala del proyecto mendocino. Si los pozos responden y la provincia consigue acercar sus costos a los de los desarrollos consolidados de Neuquén, Malargüe tendrá un incentivo mucho mayor para atraer equipos, proveedores y nuevas inversiones.