El XIX Congreso Argentino de Vialidad y Tránsito continuó este jueves 17 de septiembre en Mendoza con una jornada dedicada a logística, caminos rurales, nuevas tecnologías y movilidad urbana, en la que el intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, presentó la experiencia de uno de los departamentos más atravesados por los problemas de circulación del Área Metropolitana.
Oid Mortales continuó este jueves con la cobertura del Congreso en el Auditorio Ángel Bustelo. Después de una segunda jornada marcada por las exposiciones de Natalio Mema, Marcelo Campoy y la apertura institucional encabezada por Alfredo Cornejo, el programa avanzó hacia problemas más específicos de planificación territorial y transporte.
La agenda reunió especialistas argentinos y extranjeros y combinó discusiones sobre una futura red internacional de carreteras sudamericanas, estrategias logísticas, caminos rurales, inteligencia artificial aplicada a infraestructura y nuevos sistemas de movilidad.
Dentro de ese programa, la exposición de Calvente concentró la atención sobre un problema cotidiano para miles de mendocinos: cómo reorganizar la circulación en regiones urbanas que crecieron alrededor de corredores viales concebidos originalmente para otra escala de tránsito.
Calvente y la experiencia de Guaymallén
Marcos Calvente expuso entre las 15:45 y las 16:30 bajo el título “Movilidad en regiones urbanas: la experiencia de Guaymallén”.
El lugar del intendente dentro del programa tuvo una particularidad. Calvente no llegó únicamente como jefe comunal: es ingeniero civil especializado en geotecnia y antes de asumir la intendencia estuvo al frente del área de Obras y Servicios Públicos del municipio.
El tema elegido encuentra en Guaymallén uno de los ejemplos más visibles de los problemas que enfrenta actualmente el Gran Mendoza.
El departamento está atravesado por el Acceso Este, tramo urbano de la Ruta Nacional 7 que dejó de funcionar únicamente como corredor interprovincial para convertirse, con el crecimiento metropolitano, en una de las principales vías de desplazamiento diario de los mendocinos.
Más de 120.000 vehículos circulan diariamente por ese sector. Esa magnitud explica por qué cualquier intervención sobre el Acceso Este excede los límites administrativos de Guaymallén: afecta el ingreso a Ciudad, los movimientos hacia Maipú y el Este provincial, el transporte público, la actividad comercial y buena parte de la logística metropolitana.
La exposición de Calvente llevó precisamente la experiencia de Guaymallén a un Congreso donde la movilidad urbana comenzó a analizarse como un problema diferente de la construcción tradicional de carreteras.
Una ruta que atraviesa una zona densamente urbanizada debe resolver simultáneamente capacidad vehicular, seguridad, conexión entre barrios, circulación peatonal, transporte público, drenajes y relación con las calles municipales que absorben el tránsito.

El Acceso Este, el caso que concentra el desafío
La discusión sobre movilidad urbana tiene hoy un caso concreto en ejecución: la refuncionalización integral del Acceso Este.
El proyecto busca resolver un corredor cuya configuración actual quedó superada por el crecimiento de Guaymallén y del Área Metropolitana. Durante años, el Acceso funcionó al mismo tiempo como ruta nacional, vía de ingreso al Gran Mendoza y barrera física entre el norte y el sur del departamento.
La intervención contempla ampliaciones de capacidad, modificaciones en cruces, nuevas conexiones transversales, mejoras en colectoras y trabajos destinados a ordenar el flujo de vehículos.
Uno de sus objetivos es disminuir los conflictos que se producen cuando una infraestructura pensada para tránsito rápido entra en contacto permanente con desplazamientos urbanos de corta distancia.
La magnitud de la obra también obligó al municipio a trabajar antes sobre las calles que reciben los desvíos.
Guaymallén modificó sentidos de circulación en las laterales, amplió sectores de calzada, preparó vías alternativas y reforzó los controles de tránsito. Durante los trabajos iniciados este año, el municipio incorporó además monitoreo mediante drones y dispositivos operativos para responder ante incidentes que puedan bloquear rápidamente un corredor de semejante volumen vehicular.
Ese punto resulta relevante para entender la movilidad como sistema. Una obra sobre una autopista urbana no puede analizarse únicamente desde la nueva calzada: mientras se ejecuta, altera cientos de recorridos secundarios y obliga a administrar una red mucho más extensa.
Una ruta que también dividió el territorio

El problema del Acceso Este no es exclusivamente vehicular.
La propia planificación desarrollada durante los últimos años identifica la fragmentación norte-sur de Guaymallén como uno de los efectos urbanos de la actual configuración del corredor.
Por eso el proyecto contempla conexiones transversales que buscan restablecer vínculos entre sectores que hoy encuentran en la Ruta 7 una barrera difícil de atravesar.
En este punto aparece una diferencia conceptual entre una ampliación vial convencional y una intervención urbana.
Agregar capacidad puede mejorar el flujo de vehículos, pero si el proyecto no contempla peatones, transporte público, conexiones locales, drenajes y espacios circundantes, puede mantener o incluso profundizar problemas de integración territorial.
Guaymallén intenta utilizar la remodelación para actuar sobre ambos componentes: aumentar la capacidad del corredor y modificar su relación con la ciudad que creció a su alrededor.
Una red que no termina en el Acceso Este
La experiencia departamental no se reduce a una única obra.
Durante los últimos años, Guaymallén avanzó sobre corredores que buscan redistribuir el tránsito y crear conexiones alternativas dentro del Área Metropolitana.
Entre ellos aparece la intervención sobre Mathus Hoyos y la prolongación de Mitre hacia Las Heras, pensada para mejorar la vinculación entre ambos departamentos y generar una alternativa de desplazamiento hacia el norte sin concentrar todo el flujo en los recorridos tradicionales.
También se encuentra en ejecución la transformación de San Francisco del Monte, un corredor compartido con Maipú que combina pavimento, redes sanitarias, drenajes, ciclovías, iluminación y reorganización del espacio vial.
Estas obras muestran otra característica de la movilidad metropolitana: los límites municipales tienen cada vez menos relación con los viajes reales de los ciudadanos.
Un vecino puede vivir en Guaymallén, trabajar en Godoy Cruz, estudiar en Ciudad y atravesar Maipú durante una misma jornada. La planificación del tránsito requiere entonces coordinación entre municipios y Provincia, porque intervenir una arteria en un departamento puede trasladar inmediatamente el problema hacia otro.
De las rutas a la movilidad urbana
La charla de Calvente estuvo precedida por la presentación del Plan de Movilidad Urbana de la Provincia de Mendoza, a cargo del subsecretario de Transporte, Luis Borrego.

Esa secuencia del programa permitió pasar de una mirada provincial hacia un caso municipal concreto.
Más tarde, Randy Iwasaki, presidente de la International Road Federation, expuso sobre los últimos avances tecnológicos para vehículos automatizados y conectados. La jornada continuó con una mesa redonda sobre movilidad urbana en la que participaron especialistas de Mendoza, Salta y la Ciudad de Buenos Aires.

La organización del programa mostró hasta qué punto el debate vial se amplió.
La infraestructura ya no se limita a determinar cómo construir una ruta o qué pavimento utilizar. Los sistemas de transporte actuales obligan a discutir datos, inteligencia artificial, automatización, transporte público, logística, seguridad y la interacción entre distintos modos de desplazamiento.
Logística y caminos rurales también marcaron la jornada
La mañana había comenzado con la presentación de una propuesta para una Red Internacional de Carreteras en Sudamérica, con representantes de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia y Uruguay.
El objetivo del panel fue llevar la discusión desde las redes nacionales hacia corredores capaces de mejorar la integración regional.
En una provincia como Mendoza, este debate tiene impacto directo por su ubicación sobre los corredores que conectan Argentina con Chile y los puertos del Pacífico.
El Consejo Federal de Inversiones presentó posteriormente su Estrategia Federal Logística y dedicó otro bloque a caminos rurales, primero desde la perspectiva de los actores territoriales y después mediante una mesa redonda específica.
En paralelo, las distintas salas del Congreso abordaron diseño de pavimentos flexibles, inteligencia artificial aplicada a activos viales, infraestructura resiliente y nuevas tecnologías de construcción.
Guaymallén como laboratorio metropolitano
La intervención de Calvente puso una escala distinta dentro de un Congreso dominado por grandes redes, corredores nacionales y planificación regional.
Guaymallén enfrenta un problema más inmediato: administrar el tránsito de una población urbana mientras se transforma una de las arterias más utilizadas de Mendoza.
El desafío se mide en tiempos de viaje, seguridad vial y capacidad para evitar que una obra de largo plazo paralice durante su ejecución la actividad cotidiana de vecinos, comercios y empresas.
También obliga a definir qué ciudad quedará después de la obra.
Si las nuevas conexiones norte-sur, las colectoras, los cruces y las vías alternativas funcionan como fueron proyectados, el resultado no se limitará a una Ruta 7 con mayor capacidad. Modificará recorridos internos y la relación entre sectores del departamento que durante décadas quedaron condicionados por la presencia del Acceso.
Ese es el punto donde vialidad y urbanismo dejan de ser disciplinas separadas.
La tercera jornada del Congreso mostró que ampliar una carretera puede ser relativamente sencillo de formular desde la ingeniería. Mucho más complejo es integrarla a una ciudad que ya existe, garantizar la circulación durante la construcción y evitar que la infraestructura se convierta nuevamente en una barrera a medida que el territorio continúa creciendo.
El XIX Congreso Argentino de Vialidad y Tránsito tendrá este viernes 18 su última jornada, con la ceremonia de clausura y nuevas actividades técnicas. Oid Mortales continuará la cobertura hasta el cierre del encuentro.




