Vaca Muerta se exhibió en Washington como motor energético de la Argentina
La Argentina presentó este martes en Washington el potencial de Vaca Muerta ante funcionarios del gobierno de Estados Unidos, inversores, organismos financieros y grandes compañías vinculadas al sector energético. La delegación estuvo integrada por el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa; el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín; el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González Casartelli, y el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford.
El encuentro buscó mostrar que Vaca Muerta dejó de ser solamente una promesa de recursos bajo tierra y se convirtió en una plataforma concreta para aumentar la producción de petróleo y gas, desarrollar infraestructura y avanzar hacia un nuevo perfil exportador para la Argentina.
La jornada tuvo además un componente político relevante. Entre los participantes estadounidenses estuvo Juan Pablo Segura, flamante subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y funcionario clave para la relación de Washington con América Latina. Segura, hijo de argentinos, ocupa el cargo desde agosto y recibió a Figueroa en el marco de la agenda energética.
Vaca Muerta, en el centro de la agenda internacional
Oxenford definió la jornada como el “Día de la energía argentina en Washington” y destacó el cambio que atraviesa el sector hidrocarburífero nacional.
El embajador sostuvo que la Argentina está pasando de ser un país con petróleo y gas a convertirse en un actor energético global. En esa transformación, Vaca Muerta ocupa un lugar central por la magnitud de sus recursos y por la capacidad que adquirió la industria para convertirlos en producción.
El dato más reciente de producción confirma esa evolución. En julio, la Argentina alcanzó una producción de 916.200 barriles de petróleo diarios, un 17,2% más que durante el mismo mes de 2025. Vaca Muerta explicó buena parte de ese crecimiento, con 643.100 barriles diarios y una suba interanual del 26,4%.
El crecimiento también se observa en el gas. La formación alcanzó en julio una producción de 96,5 millones de metros cúbicos diarios, 5,9% más que un año atrás.
Ese salto productivo modifica la discusión sobre el futuro energético argentino. El desafío ya no pasa solamente por extraer más hidrocarburos, sino por construir las condiciones para transportarlos, procesarlos, industrializarlos y colocarlos en mercados internacionales.
Inversiones, infraestructura y GNL
Uno de los principales objetivos de la presentación en Washington fue mostrar las oportunidades que aparecen alrededor de Vaca Muerta.
La agenda incluyó proyectos de petróleo, gas, infraestructura y gas natural licuado (GNL), con la intención de atraer capitales y financiamiento para ampliar la capacidad productiva.
En ese esquema, YPF tiene un papel central. La compañía trabaja para transformar el crecimiento de la producción de hidrocarburos en una plataforma exportadora de energía, con proyectos de GNL que podrían convertir a la Argentina en un proveedor relevante para distintos mercados internacionales.
La presencia de organismos como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), el Export-Import Bank y BID Invest resulta significativa porque apunta a uno de los principales límites que enfrenta el desarrollo de Vaca Muerta: la necesidad de grandes inversiones en infraestructura.
También participaron empresas como Chevron, Continental Resources y Bechtel, además de representantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y organismos vinculados al análisis estratégico de la región.
La discusión, por lo tanto, excede la explotación de un yacimiento. El objetivo es construir una cadena energética completa, capaz de generar producción, empleo, exportaciones y divisas.
El RIGI como herramienta para atraer capital
La transformación de Vaca Muerta también está vinculada con el nuevo marco de incentivos a las grandes inversiones impulsado por el Gobierno nacional.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue incorporado como una herramienta para ofrecer previsibilidad a proyectos de gran escala. En el caso de los hidrocarburos, Neuquén tuvo un rol activo para lograr que el sector upstream quedara contemplado dentro del régimen.
Figueroa volvió a destacar en Washington la importancia de la seguridad jurídica, la transparencia y la previsibilidad para atraer inversiones.
El mensaje coincide con una de las principales premisas del nuevo ciclo económico argentino: los recursos naturales pueden generar crecimiento, pero para aprovecharlos se necesita capital privado, reglas estables e infraestructura.
La provincia de Neuquén también anunció que avanzará con una segunda ronda de licitaciones de áreas hidrocarburíferas. La primera ronda del Plan Exploratorio Neuquén había puesto en competencia 15 bloques y recibió ofertas para ocho de ellos.
El anuncio representa una señal adicional para los inversores: el desarrollo de Vaca Muerta no se limita a las áreas actualmente productivas, sino que busca ampliar progresivamente la frontera de exploración y explotación.
El vínculo con Estados Unidos
La presencia de funcionarios estadounidenses agregó una dimensión geopolítica al encuentro.
Además de Segura, participaron representantes de los Departamentos de Estado, Energía y Guerra, junto con organismos financieros estadounidenses y legisladores del Congreso.
Para Washington, una Argentina capaz de aumentar su producción de petróleo y gas también puede convertirse en un socio energético más relevante dentro del continente.
La coyuntura internacional refuerza esa posibilidad. El crecimiento de la producción energética de América del Norte y del Sur está modificando los flujos internacionales de hidrocarburos y aumentando la importancia estratégica de los productores del continente.
En ese contexto, Vaca Muerta aparece como uno de los activos con mayor potencial de crecimiento.
La Argentina cuenta, además, con una ventaja que durante décadas no pudo transformar plenamente en resultados económicos: enormes recursos energéticos que ahora comienzan a ser desarrollados a una escala industrial.
Una oportunidad que también alcanza a Mendoza
El desarrollo de Vaca Muerta tiene una consecuencia directa para Mendoza porque parte de la formación geológica se encuentra en territorio provincial.
El Gobierno de Alfredo Cornejo viene impulsando la exploración de la denominada “lengua norte” de Vaca Muerta en Malargüe. En Cañadón Amarillo, la UTE integrada por Quintana Energy y TSB realiza estudios sísmicos 3D y trabaja para avanzar con pozos piloto durante el segundo semestre de 2026.
El objetivo mendocino es convertir ese potencial geológico en producción concreta y atraer inversiones hacia el sur provincial.
Mendoza también viene presentando sus oportunidades hidrocarburíferas ante inversores internacionales, con énfasis en seguridad jurídica, infraestructura y articulación entre el sector público y privado.
Por eso, el crecimiento de Vaca Muerta en Neuquén puede funcionar como referencia y, al mismo tiempo, como oportunidad para Mendoza. Una mayor escala productiva en la cuenca puede impulsar proveedores, infraestructura, transporte, servicios especializados y nuevas inversiones en toda la región.
La competencia entre provincias también adquiere mayor relevancia. Mientras Neuquén busca consolidar su liderazgo mediante nuevas licitaciones y obras, Mendoza intenta desarrollar su propia porción de Vaca Muerta y aprovechar la expansión de la actividad energética.
Del recurso natural a las divisas
El verdadero desafío para la Argentina está en transformar la abundancia de recursos en una fuente permanente de crecimiento.
Durante décadas, Vaca Muerta fue presentada como una de las grandes oportunidades económicas del país. La diferencia actual es que la producción ya alcanzó niveles récord y existen proyectos concretos para ampliar la infraestructura y desarrollar exportaciones.
La presentación en Washington busca precisamente acelerar ese proceso.
Más inversiones significan más capacidad de producción. Más infraestructura permite transportar esos recursos. El desarrollo del GNL abre nuevos mercados. Y mayores exportaciones pueden generar una fuente adicional de divisas para una economía que durante años estuvo condicionada por la escasez de dólares.
En ese sentido, Vaca Muerta ocupa un lugar estratégico dentro del proceso de transformación económica iniciado en diciembre de 2023.
La apuesta oficial consiste en que el crecimiento energético no dependa exclusivamente del Estado, sino de la capacidad de la Argentina para generar condiciones que permitan que el capital privado invierta, produzca y exporte.
La escena de Washington sintetizó esa estrategia: funcionarios nacionales, una provincia productora, YPF, empresarios argentinos, compañías estadounidenses y organismos financieros sentados alrededor de una misma agenda.
El desafío ahora es transformar esa expectativa internacional en inversiones efectivas, más producción, infraestructura y exportaciones. Vaca Muerta ya demostró que puede producir. La próxima etapa será demostrar que también puede convertirse en uno de los principales motores de crecimiento de la Argentina.




