Este 1° de agosto se cumplen 210 años de la creación del Ejército de los Andes, la fuerza que José de San Martín organizó en Mendoza y que resultó decisiva para la independencia de Chile y Perú. El decreto lleva la firma de Juan Martín de Pueyrredón, primer director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, quien designó a San Martín como general en jefe.
El Gobierno de Mendoza recordó la efeméride a través de sus redes oficiales, con una serie de publicaciones que repasan el origen, la instrucción y la partida de esa fuerza militar desde territorio mendocino. La conmemoración reafirma un relato que la provincia sostiene todos los años: Mendoza como punto de partida de la gesta que cambió la historia de América del Sur.
El decreto que le dio nombre al ejército
El Ejército de los Andes nació formalmente como decisión política antes que como despliegue militar. Pueyrredón decretó el 1° de agosto de 1816 que la fuerza reunida en Cuyo llevara ese nombre, apenas tres semanas después de la declaración de independencia del 9 de julio en Tucumán. San Martín ya venía organizando esas tropas desde 1814, tras la derrota patriota en la batalla de Rancagua, que empujó a soldados chilenos exiliados —entre ellos Bernardo O’Higgins— a refugiarse en Mendoza.
La fuerza combinó milicianos cuyanos, veteranos del Ejército del Norte y exiliados chilenos. Según registros históricos, Mendoza apenas contaba en 1814 con menos de mil milicianos, casi sin instrucción ni armamento. La construcción del ejército implicó un esfuerzo logístico y social sin precedentes para una provincia de escasos recursos.
El Plumerillo, el campo de instrucción
El entrenamiento se concentró en el campamento de El Plumerillo, cerca de la ciudad de Mendoza, donde se instaló el estado mayor a partir de septiembre de 1816. Allí se organizó la artillería, se disciplinó a la tropa y se diseñó la logística que después permitió cruzar la cordillera por distintos pasos de manera simultánea.
La comunidad mendocina aportó alimentos, animales, ropa, armas y trabajo para sostener esa preparación. Ese compromiso civil forma parte central del relato que la provincia reivindica cada año: la gesta sanmartiniana no fue solo una hazaña militar, sino un esfuerzo colectivo que involucró a miles de mendocinos.
El cruce de los Andes y la campaña libertadora
Meses después de su creación formal, el 6 de enero de 1817, más de 5.000 hombres emprendieron el cruce de la cordillera divididos en seis columnas para sorprender a las fuerzas realistas apostadas en Chile. La estrategia derivó en la victoria de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, que abrió el camino para la liberación de Chile y, después, la campaña hacia el Perú.
Los historiadores coinciden en calificar esa maniobra como una de las operaciones militares más audaces de la historia americana, no solo por la escala del despliegue sino por la coordinación logística que exigió atravesar pasos de alta montaña con artillería, caballería y miles de mulas cargadas de víveres.
Un símbolo que la provincia sostiene todo el año
Mendoza institucionalizó el homenaje a esa gesta más allá de la fecha puntual. Todos los meses, generalmente el tercer jueves, se realiza en la explanada de Casa de Gobierno el Cambio de Guardia de la Bandera del Ejército de los Andes, un acto que reúne a autoridades provinciales, escuelas y turistas. El gobernador Alfredo Cornejo encabezó varias de esas ceremonias durante este año, junto a la vicegobernadora Hebe Casado y el ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE, Tadeo García Zalazar.
El propio Cornejo remarcó en actos previos vinculados al Ejército Argentino que la figura de San Martín funciona como referencia directa para las Fuerzas Armadas actuales y para la identidad institucional de la provincia. Ese uso del legado sanmartiniano como eje de la narrativa provincial se reitera en cada fecha patria vinculada a la gesta libertadora.
Un relato con proyección nacional
El Ejército de los Andes también tiene peso en la relación entre Nación y provincia. En el aniversario 214 del Ejército Argentino, celebrado en el Cerro de la Gloria, participaron tanto Cornejo como el ministro de Defensa nacional, Luis Petri, en un acto que combinó autoridades civiles y militares de ambos niveles de gobierno. Ese tipo de instancias conjuntas refuerza la centralidad de Mendoza en la agenda simbólica vinculada a la defensa y la identidad nacional.
La efeméride de este 1° de agosto se inscribe en ese mismo patrón: una fecha que la provincia usa para proyectar su rol histórico y que, año a año, combina la dimensión educativa con la instalación de una identidad política que la actual gestión provincial capitaliza activamente.



