sábado, septiembre 19 2026
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El coronel afroargentino que llegó a ser gobernador de Mendoza y que Brasil quiso volver a vender como esclavo.

La historia de Lorenzo Barcala parece una novela, pero ocurrió de verdad. Nació esclavo, obtuvo su libertad empuñando las armas por la Independencia, llegó al grado de coronel y fue uno de los militares más brillantes de su generación. Sin embargo, su nombre quedó prácticamente borrado de la memoria colectiva.

Un luchador de la libertad

A diferencia de miles de afrodescendientes de la época, Barcala nunca fue tratado como esclavo a pesar de ser hijo de esclavos negros el nunca integró ningún registro de esclavos. Fue educado por la familia Barcala como un niño de alta alcurnia muy ligada al cabildo de Mendoza. Con la declaración de libertad de vientres de la asamblea del año 1813 la mayoría de los negros y zambos de la época fueron considerados libertos, sobre todo los de su edad ya que el decreto emancipaba sobre todo a los menores de 30 años. Integró el Ejército de los Andes y participó en las campañas que consolidaron la independencia de las Provincias Unidas, Perú y de Chile.

Al mando del regimiento de Zambos, su capacidad como militar hizo que ascendiera rápidamente en una institución donde muy pocos hombres de origen africano lograban ocupar puestos de mando.

El gobernador negro de Mendoza

En medio de la profunda anarquía que sacudió a las provincias durante la llamada Anarquía del Año XX, Barcala llegó a ejercer circunstancialmente el gobierno de Mendoza, asumiendo el mando político y militar de la provincia en un momento de extrema inestabilidad. Aunque su paso por el gobierno fue breve y excepcional, constituye un hecho histórico poco conocido: un antiguo esclavo afroargentino ocupó, aunque fuera de manera provisoria, la máxima autoridad de una provincia argentina.

Su actuación fue decisiva para sostener el orden en Cuyo y consolidó el prestigio que ya había ganado como militar.

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El héroe que Brasil quiso volver a esclavizar

Durante la Guerra del Brasil (1825-1828), Barcala volvió a distinguirse por su valentía. Tras ser capturado por las fuerzas imperiales en la batalla de Punta del Este, ocurrió un episodio tan insólito como revelador: algunos oficiales brasileños pretendieron desconocer su condición de coronel por el color de su piel e intentaron reducirlo nuevamente a la esclavitud para venderlo en Río de Janeiro.

La maniobra fracasó. El prestigio que Barcala había ganado en el campo de batalla era demasiado grande y finalmente fue incluido en un intercambio de prisioneros, regresando al ejército argentino.

Un protagonista de las guerras civiles

Barcala combatió junto a los unitarios en las batallas de La Tablada y Oncativo, y durante un período también fue edecán de Facundo Quiroga, una muestra de las complejas alianzas y cambios de bando que caracterizaron las guerras civiles argentinas.

Asimismo, participó en campañas militares sobre la frontera sur contra los ranqueles.

El país por el que luchó terminó condenándolo

Después de sobrevivir a las campañas de la Independencia, a la Guerra del Brasil y a las guerras civiles, Barcala no encontró la muerte en un campo de batalla.

En 1835 fue capturado por las fuerzas del gobernador mendocino Félix Aldao. Acusado de integrar una conspiración unitaria para recuperar el control de Cuyo, fue sometido a un juicio sumario y fusilado por una interna entre Federales y unitarios debido a que Barcala cambio de bando durante esta trifulca.

Un héroe olvidado

La historia de Lorenzo Barcala es una historia anomala a la de miles de afroamericanos que combatieron por la Independencia y por la organización de las naciones americanas, su aporte no fue relegado con el paso del tiempo y hoy en día calles de Mendoza llevan su nombre.

Hoy, casi dos siglos después, su nombre sigue haciendo ecos en la historia y demuestra que Argentina nunca fue un pais racista si no más bien todo lo contrario.