sábado, septiembre 19 2026
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Moody’s Ratings elevó este martes la calificación crediticia de la deuda soberana argentina, que pasó de Caa1 a B3 tanto en moneda local como extranjera. La calificadora también cambió la perspectiva de estable a positiva.

Con esta decisión, las tres grandes agencias de riesgo —Moody’s, S&P Global y Fitch— quedaron alineadas en el mismo escalón crediticio por primera vez en más de una década. Se trata del tercer espaldarazo consecutivo al programa económico del Gobierno en los últimos meses.

Los fundamentos detrás de la suba

Moody’s fundamentó el cambio en una caída significativa del riesgo de default. Según la calificadora, la estabilización macroeconómica dejó de ser un ajuste transitorio para convertirse en una mejora más estructural de los fundamentos crediticios del país.

El informe destacó tres pilares centrales: los superávits fiscales sostenidos, la desaceleración de la inflación y la continuidad de las reformas de mercado. A esto se sumó una mejora sustancial del frente externo, apoyada en un mejor desempeño exportador y en el crecimiento de la inversión extranjera directa en energía y minería.

La agencia también valoró el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según el reporte, la cartera de proyectos adheridos asciende a 141.700 millones de dólares —equivalente a cerca del 20% del PBI—, de los cuales 45.000 millones ya están en etapa de ejecución.

Qué anticipa la perspectiva positiva

El cambio de perspectiva a positiva no es un dato menor: anticipa que la nota podría volver a subir en los próximos meses si el Gobierno consolida el rumbo. Moody’s proyectó un crecimiento del PBI de 3,4% para 2026 y de 3,5% para 2027.

La calificadora también se refirió al factor político, con la mira puesta en las elecciones generales de 2027. Reconoció que persisten riesgos electorales, pero consideró que el abanico de políticas alternativas se redujo respecto de ciclos anteriores. Esa lectura aumenta, según la agencia, la probabilidad de continuidad del rumbo económico actual más allá del resultado electoral.

El nuevo mapa de los techos crediticios

Moody’s ajustó además los techos por moneda. El de moneda local subió a Ba3 desde B1, mientras que el de moneda extranjera pasó a B1 desde B2. La brecha de tres escalones entre el techo local y la nota soberana refleja, según el informe, mayor previsibilidad institucional y menor intervención estatal en la economía y el sistema financiero.

Repercusión inmediata en el Gobierno

La noticia fue celebrada de inmediato por el equipo económico. El ministro Luis Caputo difundió la mejora en redes sociales, al igual que el secretario de Política Económica, José Luis Daza, quien remarcó que las tres calificadoras quedaron alineadas en el mismo nivel por primera vez en más de diez años.

El mercado interpreta la mejora como un paso adicional hacia la reducción del riesgo país, que había tocado un mínimo de 402 puntos antes de repuntar por el deterioro del clima financiero global. Un nuevo descenso por debajo de los 400 puntos facilitaría el acceso al financiamiento internacional para el Tesoro y para las provincias.

Para el Gobierno, la suba llega en un momento estratégico: a semanas de que el Senado trate la Ley Hojarasca y en plena discusión sobre la extensión del RIGI, la mejora de la nota funciona como respaldo externo al proceso de reformas iniciado en diciembre de 2023.