sábado, septiembre 19 2026
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La infraestructura energética nacional, en un salto de previsibilidad inédito, promete sacudir la cronicidad de los apagones veraniegos en el interior del país. La Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista (Cammesa) realizó la apertura de los sobres técnicos de la licitación “Alma SADI“, un ambicioso plan diseñado para instalar centrales de almacenamiento de energía eléctrica mediante baterías de gran escala. La convocatoria, calificada desde el Ministerio de Economía como un “éxito absoluto”, desbordó por completo las previsiones oficiales: un consorcio de 37 empresas nacionales e internacionales presentó un total de 235 proyectos que suman más de 8.300 megavatios (MW) de potencia potencial. El dato saliente, que encendió los despachos del equipo económico, es que las ofertas superaron en un aplastante 1.090% la meta original de 700 MW fijada por la Secretaría de Energía.

La clave detrás de este aluvión de carpetas técnicas reside en la localización estratégica de las obras, orientada de forma taxativa a resolver los cuellos de botella del transporte eléctrico. Los pliegos de la licitación delimitaron las ofertas hacia nodos críticos distribuidos en las regiones del NOA, NEA, Centro, Litoral, Cuyo y el interior de la provincia de Buenos Aires, dejando fuera de este esquema al área metropolitana del AMBA, que ya cuenta con su propio programa de blindaje. Para los operadores técnicos del sector, el rastro de este masivo interés privado obedece a un cambio de paradigma regulatorio donde las empresas ven viabilidad real para hundir capital de riesgo, estimándose un desembolso inicial cercano a los 700 millones de dólares para la primera etapa de adjudicación, que empezará a desandarse formalmente a mediados de junio.

La puesta en práctica de este despliegue tecnológico apunta a robustecer la confiabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) sin someter la caja del Estado a nuevas presiones fiscales, ya que el financiamiento correrá por cuenta exclusiva de los privados. Las megabaterías operarán como un colchón de reserva inteligente, absorbiendo energía durante los momentos de menor consumo para luego inyectarla de forma instantánea a la red pública cuando la demanda amaga con desbordar la capacidad de las líneas de alta tensión. Con esta ingeniería, el Gobierno nacional busca desactivar de raíz las interrupciones del suministro eléctrico que suelen sofocar a las provincias durante los picos de consumo estival, revirtiendo el rastro de dos décadas de desinversión crónica en el tendido eléctrico mayorista.

El volumen de las propuestas consolidadas funciona como un fuerte voto de confianza del mercado hacia el rumbo de desregulación y sinceramiento de tarifas que promueve la gestión del presidente Javier Milei. La idea de que el sector privado se haga cargo de actualizar la infraestructura crítica del país pasa de ser una hipótesis discursiva a convertirse en una realidad constatable en las planillas de Cammesa. El éxito de la licitación Alma SADI dictaminará si las provincias logran sacudirse la vieja fragilidad de sus servicios básicos para cimentar un polo productivo moderno, sustentable y a salvo de los tradicionales parches energéticos del pasado.