sábado, septiembre 19 2026
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El panorama político y electoral de la provincia de Mendoza se encuentra en una fase de alta previsibilidad técnica tras encenderse los motores del año previo a las elecciones de medio término. El último relevamiento estadístico de la consultora Reale Dalla Torre sacudió el tablero local al trazar una radiografía nítida sobre las preferencias del electorado, el humor social y la resistencia de los principales sellos partidarios en el territorio. Los datos consolidan el predominio del oficialismo provincial, pero encienden las luces de alerta en los despachos de la oposición al desnudar la falta de alternativas competitivas capaces de quebrar la hegemonía de Cambia Mendoza.

La clave del esquema metodológico utilizado por la encuestadora radicó en testear la vigencia del oficialismo mediante un casillero genérico: “el candidato del equipo de Cornejo“. Esta estrategia, diseñada para medir el piso real del espacio sin el sesgo que provocan los nombres propios, arrojó que la marca del gobernador lidera la intención de voto directo con el 26,8%. El dato confirma que el rastro de la gestión central conserva un núcleo duro de apoyo muy sólido, operando como el principal dique de contención frente al desgaste lógico de las variables económicas y el ajuste general.

La carrera por el voto directo muestra una llamativa dispersión de fuerzas detrás de la escudería gubernamental. El actual diputado nacional, Luis Petri, se consolida como un jugador de peso propio en el ajedrez local al cosechar un 20% de respaldo directo en las planillas. Muy por el contrario, el peronismo mendocino acusa el impacto de sus crisis internas y queda relegado al tercer escalón con un marginal 12,8% de los apoyos, seguido de cerca por el intendente capitalino Ulpiano Suarez, quien anota un 9,1%. El lote de las preferencias inmediatas se completa con el Partido Verde y las expresiones de la Izquierda, que empatan en un piso del 3,8%.

Sin embargo, los proyectos individuales de cara a las alianzas definitivas se reconfiguran de manera drástica al analizar el techo o potencial electoral. En este apartado de proyección, las distancias en la cima se pulverizan: Luis Petri pasa al frente con un techo del 46,1%, apenas unas décimas por encima del candidato de Alfredo Cornejo, que retiene un competitivo 45,8%. Por su parte, Ulpiano Suarez eleva su potencial hasta el 40,1%, demostrando que el radicalismo metropolitano cuenta con cartas de recambio atractivas para las clases medias. En la vereda de enfrente, el techo del Partido Justicialista se estanca en el 30,8%, confirmando las severas dificultades del peronismo para perforar el techo del voto militante, mientras que el Partido Verde trepa al 21,8% y la Izquierda cierra la marcha con el 17,4%.

Al final de la jornada, los pliegos de la encuesta de Reale Dalla Torre funcionan como un baño de realidad para las estrategias de campaña que empiezan a diseñarse en los oasis productivos de la provincia. La idea de que el electorado mendocino busca un cambio de rumbo drástico choca de frente con la persistencia de una matriz de voto que premia el orden fiscal, la previsibilidad institucional y los liderazgos nítidos. En una Mendoza abocada a sintonizar sus reformas estructurales con el nuevo clima de época nacional, los números del arranque dictaminarán si el oficialismo logra aceitar una transición interna ordenada o si el crecimiento de las figuras periféricas obliga a recalcular el reparto del poder en el Gran Polo de gestión local.