El asfalto busca dueño: 17 consorcios pujan por la gestión privada de las rutas nacionales
La infraestructura vial argentina ha iniciado una transición determinante hacia un modelo de gestión despojado del auxilio estatal. El Gobierno nacional concretó la apertura de las ofertas técnicas para la Etapa II-B de la Red Federal de Concesiones (RFC), un proceso licitatorio que pone en juego la operación y el mantenimiento de más de 2.500 kilómetros de rutas estratégicas. La cronicidad del deterioro en las arterias principales del país parece haber encontrado una respuesta en la inversión privada directa, bajo una situación contractual que promete costo cero para las arcas públicas.
La licitación se divide en 4 nodos críticos para el flujo productivo y comercial. El Tramo Mediterráneo y el Tramo Puntano articularán la conectividad de las provincias de San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, mientras que los tramos Portuario Norte y Portuario Sur se encargarán de garantizar el acceso a las terminales exportadoras sobre las rutas 9, 33 y 188. Este esquema de concesiones apunta a que las empresas ganadoras asuman el riesgo total de administración a cambio de la recaudación por peajes, eliminando los subsidios que históricamente drenaron recursos del Tesoro sin garantizar un estado óptimo de las calzadas.
Este interés empresario es leído en los despachos oficiales como un voto de confianza hacia la viabilidad de los contratos a largo plazo. La apuesta del Ejecutivo es que la eficiencia del sector privado logre revertir la falta de mantenimiento que ha caracterizado a las rutas nacionales durante la última década, transformando el tránsito pesado y de pasajeros en un servicio rentable y seguro. Para las provincias involucradas, especialmente aquellas integradas al corredor bioceánico y al corazón agrícola, el éxito de esta etapa será el test definitivo para comprobar si el capital privado puede sostener la logística nacional sin necesidad de recurrir a la billetera del Estado. El paso de la red vial a manos de concesionarios privados representa un cambio de paradigma que busca desterrar la ineficiencia de la obra pública tradicional por un sistema de estándares de calidad auditables. En una Argentina que intenta reconstruir su competitividad, la puesta en valor de estos 2.500 kilómetros de rutas es la piedra angular para asegurar que la producción llegue a los puertos con la agilidad que demanda el mercado global.




