Mientras la Argentina y Mendoza avanzan hacia la desarticulación del Kirchnerismo, que detentó durante casi dos décadas la condición de fuerza política hegemónica, y mientras en la propia Universidad Nacional de Cuyo sus expresiones políticas también pierden terreno, la Facultad de Filosofía y Letras constituye un raro ejemplo difícil de analizar y mucho menos de entender.
La tradicional imagen de unidad académica conservadora, que caracterizó a Filosofía y Letras durante décadas, desapareció, al principio de forma paulatina y luego de una manera más acelerada, en las últimas gestiones. El eclecticismo de quienes detentan el poder político les permitió consolidarse en el gobierno y, en los últimos 8 años, de la mano del Frente Entre Todos, las alianzas terminaron por fortalecer al Kirchnerismo como la fuerza política hegemónica. Alternativa en profesores, la Carretero en Graduados y la Soriano en Estudiantes, son las tres agrupaciones K que se transformaron en los aliados determinantes del oficialismo, recibiendo cargos e influencia. Sin ocupar ellos mismos la conducción ejecutiva, supieron acumular poder de una manera tal que comenzaron a marcar la agenda de una gestión que parece no tener una que le sea enteramente propia.
De esta manera, aquellos temas que el Kirchnerismo venía impulsando a nivel nacional, se transformaron en ejes de la política del oficialismo de la Facultad: la ideología de género y la mitología setentista son tal vez los casos más visibles de esto que afirmamos.
En el primer caso, ya todos conocen el llamado por los medios “Seminario Marica” del 2024, que incluyó talleres de poesía marica, cultura ballroom y twerk. Organizado por el área de Articulación Social, controlada por militantes de Alternativa, su realización tomó estado público de la mano de un destacado youtuber. El escándalo subsiguiente decapitó a Articulación Social, pero el daño al prestigio académico de la Facultad ya no tenía vuelta atrás.

El segundo de los casos se ha visto reflejado en las permanentes visitas de los estudiantes a los antiguos centros de detención de los años 70, lo que en sí mismo no constituye algo particularmente negativo, sino fuera porque, de manera explícita, la Facultad, a través de su Consejo Directivo, ha expresado que cualquier evento, curso o conferencia que se aparte de la versión setentista (principalmente en lo que respecta al “mito de los 30 mil)” es, desde todo punto de vista, inaceptable. La libertad de expresión… bien, gracias…
El alineamiento del oficialismo con el Kirchnerismo va de la mano con el fracaso cada vez más palpable de los planes de estudio, el desmoronamiento del egreso y la vulgarización de la agenda universitaria: tarot, pseudo brujería (o brujería en serio) y otros temas similares, con un casi imperceptible barniz académico, forman parte de la cara visible de Filosofía y Letras.
Lo curioso aquí es que, mientras el Kirchnerismo pierde terreno en todos los ámbitos de la provincia, en Filosofía y Letras sigue firme, a pesar de los escándalos y de la pérdida de imagen de la otrora prestigiosa Facultad. ¿Qué ocurre aquí, entonces? ¿Qué es lo que impulsa a las autoridades actuales a seguir por un camino que la Argentina ya no quiere recorrer?
Las explicaciones son difíciles de encontrar. Al menos las plausibles. Circulan versiones de todo tipo, hasta las esotéricas. Mientras tanto, Filosofía y Letras sigue cayendo en picada, sigue dilapidando prestigio, sigue sin encontrar una salida a los múltiples problemas que la aquejan. Problemas que, varios de ellos, están relacionados con el camino elegido. Ceguera ideológica, incapacidad de gestión, lentitud burocrática, falta de autoridad ejecutiva hasta en los temas más triviales, superposición de funciones y recursos (¿Articulación Social, Vinculación y Extensión Universitaria en qué se diferencian? Sustancialmente, decimos) … ¿No les suena mucho de esto a lo peor del Kirchnerismo que se está desarticulando en la Argentina y en Mendoza? ¿No les suena al gobierno de Alberto y sus secuaces?
El caso expuesto, tan difícil de analizar dado que va en contra de toda lógica, es, por otra parte, fácil de describir: en la actualidad, la Facultad de Filosofía y Letras es el último bastión que le queda al Kirchnerismo en la Universidad Nacional de Cuyo… ¿En qué momento los mendocinos que allí estudian se darán cuenta de lo que esto significa?




