sábado, septiembre 19 2026
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En una maniobra que profundiza el perfil técnico y operativo de la gestión judicial, el presidente Javier Milei aceptó este miércoles la renuncia de Mariano Cúneo Libarona como ministro de Justicia y Derechos Humanos, designando en su reemplazo a Juan Bautista Mahiques.

El relevo en la cartera nacional marca el fin de una etapa de transición caracterizada por la defensa mediática del programa oficial y da paso a una fase de ejecución quirúrgica, donde la experiencia de Mahiques en el andamiaje del Ministerio Público y el Consejo de la Magistratura se vuelve indispensable para avanzar con la agenda de transparencia, la implementación del sistema acusatorio y el desplazamiento definitivo de las terminales de impunidad que aún persisten en los tribunales federales.

La salida de Cúneo Libarona se produce en un marco de cordialidad institucional, tras haber cumplido el objetivo de sentar las bases para la desregulación de los registros automotores y la auditoría de los fondos de derechos humanos. Sin embargo, el ascenso de Mahiques responde a una lógica de mayor rigor político: el nuevo ministro llega con la misión de blindar judicialmente las reformas estructurales del Gobierno y de articular con las mayorías operativas en el Senado —cristalizadas en la reciente votación del acuerdo Mercosur-UE— para completar la ocupación de las vacantes estratégicas en el Poder Judicial. Para la Casa Rosada, el nombramiento de un hombre con el recorrido técnico de Mahiques es una señal inequívoca de que la batalla contra la corrupción y la ineficiencia de la “familia judicial” entra en una etapa de profesionalización absoluta.

Este recambio en el Gabinete nacional coincide con la gira estratégica de Milei por Nueva York y su inminente cumbre con Donald Trump, reforzando la imagen de una administración que, lejos de estancarse, renueva sus cuadros para sostener la iniciativa política. Mientras el kirchnerismo residual observa con preocupación la llegada de un conocedor exhaustivo de los pasillos de Comodoro Py, el oficialismo consolida un Ministerio de Justicia con capacidad de fuego propia para desarticular los focos de resistencia corporativa. Con Mahiques al frente, la República apuesta a una justicia de resultados que acompañe la transformación económica con seguridad jurídica y un combate frontal a la evasión y el lavado de activos, pilares sobre los cuales se asienta el nuevo orden institucional de 2026.