sábado, septiembre 19 2026
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En una sesión que consolida el nuevo mapa de mayorías en la Cámara Alta, el Senado de la Nación ratificó este jueves el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un paso determinante para la integración de la Argentina en los mercados globales. Tras décadas de negociaciones postergadas y bloqueos ideológicos, el oficialismo logró articular un amplio consenso que se tradujo en una votación contundente: 69 votos afirmativos frente a solo 3 negativos, evidenciando el agotamiento de las posturas proteccionistas que condicionaron el desarrollo exterior del país en las últimas décadas.

La aprobación del tratado representa un triunfo estratégico para el Gobierno en su búsqueda de previsibilidad institucional y apertura económica. Al alinearse con los estándares de intercambio exigidos por Bruselas, la Argentina no solo accede a un mercado de más de 500 millones de consumidores, sino que también blinda su esquema de reformas internas bajo un marco de derecho internacional. Este resultado en el recinto es la culminación de un proceso de reordenamiento parlamentario donde el sector más radicalizado de la oposición ha quedado reducido a una expresión marginal, incapaz de frenar una agenda que hoy cuenta con el respaldo de gobernadores de diversos signos políticos y de los principales sectores exportadores de la nación.

La ratificación del acuerdo Mercosur-UE envía una señal inequívoca a los mercados internacionales sobre la irreversibilidad del cambio de rumbo en la Argentina de 2026. Con las autoridades de la Cámara Alta ya ratificadas —bajo la conducción de Bartolomé Abdala y la vicepresidencia de Carolina Moisés— y un horizonte de mayorías operativas, el Ejecutivo cuenta ahora con el músculo legislativo necesario para afrontar el próximo desafío de su agenda, la reforma de la Ley de Glaciares, pieza clave para potenciar las inversiones mineras en el marco de este nuevo escenario de apertura comercial.

El resultado de 69 a 3 no solo aprueba un tratado, sino que establece una nueva lógica de gobernabilidad basada en resultados y en la inserción pragmática de la República en el mundo.